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El presidente afgano, Ashraf Ghani, habla en una ceremonia en Kabul, el 19 de junio de 2017

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La presidencia afgana aplaudió este martes la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de renunciar a una retirada de Estados Unidos de Afganistán, abriendo la puerta al envío de soldados adicionales, un anuncio que provocó las amenazas de los talibanes.

En una solemne declaración, Trump presentó el lunes por la noche su estrategia para el conflicto más largo de la historia de EEUU, acentuando la presión sobre Pakistán, al que acusó de ser un refugio de "los agentes del caos".

"Es un día histórico para nosotros. Hoy, EEUU ha mostrado que está con nosotros, sin límite de tiempo", reaccionó el presidente afgano, Ashraf Ghani, durante una visita a las tropas en Kandahar, cuna de los talibanes afganos.

Ghani también lanzó una advertencia a los talibanes. "No podéis ganar esta guerra. Las puertas de la paz y la negociación están abiertas para vosotros".

Por su parte, los insurgentes islamistas reaccionaron rápidamente al anuncio de Trump y prometieron un "nuevo cementerio" a los estadounidenses si estos se empeñaban en permanecer en el país.

"Mientras quede un solo soldado estadounidense en nuestra tierra, y sigan imponiéndonos la guerra, continuaremos con nuestra yihad", amenazaron. Además, reivindicaron el lanzamiento de un cohete que apuntó a la embajada estadounidense en Kabul el lunes.

- Cambio de opinión -

Trump recalcó su convicción de que una retirada precipitada de Afganistán crearía un vacío que beneficiaría a los "terroristas", tanto de Al Qaida como del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

"Mi instinto era retirarnos y generalmente suelo seguir mi instinto", reconoció el mandatario desde la base militar de Fort Myer, cerca de Washington. "Pero las decisiones son muy diferentes cuando uno está en el Despacho Oval", subrayó.

Un alto responsable estadounidense afirmó que Trump había autorizado al Pentágono a desplegar un máximo de 3.900 soldados estadounidenses más, que se sumarían a los 8.400 ya presentes en Afganistán, en el marco de una coalición internacional de 13.500 efectivos.

Aunque el alza no es espectacular -Estados Unidos llegó a tener hasta 100.000 soldados-, supone un cambio de tendencia con respecto a los últimos años.

El secretario estadounidense de Defensa, Jim Mattis, destacó que varios países aliados se habían comprometido a aumentar el número de soldados desplegados en Afganistán.

Por su parte, Jens Stolenberg, secretario general de la OTAN, se congratuló por la medida del presidente estadounidense, un "nuevo enfoque", y afirmó que la Alianza Atlántica no dejará que Afganistán se convierta en un "refugio para terroristas".

Para numerosos expertos, no se trata de un nuevo enfoque, sino de "medidas ya probadas en el pasado", según James Der Derian, de la Universidad de Sídney, y de un "plan provisional para contener la guerra y los avances de los talibanes", según el analista afgano Feda Mohammad.

- "No es un cheque en blanco" -

Pero Trump también lanzó un aviso a Pakistán, al que acusó de servir de retaguardia de los talibanes.

"Pakistán tiene mucho que ganar si colabora con nuestros esfuerzos en Afganistán. (Pero) tiene mucho que perder si sigue acogiendo a criminales y terroristas", advirtió.

En un comunicado de su Ministerio de Exteriores, Islamabad reaccionó, destacando "el deseo permanente de Pakistán de trabajar con la comunidad internacional para eliminar la amenaza del terrorismo" y aseguró desear "la paz y la estabilidad en Afganistán".

El Pentágono suspendió en julio 50 millones de dólares de ayuda militar, al considerar que Islamabad no está lo suficientemente comprometido para desbaratar la red Haqqani, aliada de los talibanes afganos y de la que se cree desde hace tiempo que está vinculada a los servicios secretos paquistaníes.

La presidencia afgana aseguró que el "Gobierno afgano ha dado prioridad a la aceleración de su riguroso programa de reformas para eliminar la corrupción".

Trump había advertido a los dirigentes afganos que su "compromiso no es ilimitado, no es un cheque en blanco". "El pueblo estadounidense espera ver reformas y resultados reales", advirtió.

- ¿Diálogo con los talibanes? -

Donald Trump también dijo que estaba abierto a un diálogo político con los extremistas. "Algún día, después de un esfuerzo militar efectivo, tal vez sea posible tener un acuerdo político que incluya a miembros talibanes en Afganistán", señaló. "Pero nadie sabe si ocurrirá o cuándo pasará eso".

Su secretario de Estado, Rex Tillerson, corroboró que EEUU está dispuesto a respaldar "sin precondiciones" negociaciones de paz entre el Gobierno y los talibanes.

Estos últimos no han hecho ningún comentario al respecto.

Cerca de 2.400 soldados estadounidenses han muerto en Afganistán desde 2001, y más de 20.000 han resultado heridos.

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AFP