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Una manifestación contra la candidata presidencial peruana Keiko Fujimori, el 15 de marzo de 2016 en Lima

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Masivas manifestaciones contra la candidata favorita Keiko Fujimori están polarizando el ambiente a tres semanas de las presidenciales en Perú, mientras las autoridades electorales, criticadas por el Gobierno, podrían excluirla de la contienda por entregar dádivas durante su campaña.

El miércoles por la noche, Fujimori, que figura en primer lugar de los sondeos con el 30% de las intenciones de voto, fue abordada a la salida del hotel donde se alojaba en Tacna (sur) por un centenar de personas contrarias a su postulación. "¡Asesina, asesina!", le gritaban, en clara alusión al Gobierno de su padre, el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), en la cárcel por crímenes de corrupción y lesa humanidad. Pese a los esfuerzos, Keiko no ha logrado distanciarse del régimen de su padre, donde se desempeñó como primera dama.

Seguidores y opositores se enfrentaron con palos y pedradas, como ha ocurrido en otras ciudades de Perú, mientras en Lima se organizan marchas que piden la exclusión de Fujimori por haber entregado premios en dinero durante un concurso de baile, como parte de su campaña proselitista, prohibido por la ley electoral.

La aplicación de esa norma dejó fuera de la carrera electoral a César Acuña, por entregar directamente dinero a electores durante un acto de campaña.

Asimismo, el postulante Julio Guzmán, que iba segundo en los sondeos, fue excluido por incumplir las reglas de las primarias.

El jurado electoral dará a conocer su fallo sobre Fujimori en los próximos días.

"El Perú merece una fiesta democrática y esto no nos va a parar", dijo Fujimori, varios de cuyos candidatos al Congreso, entre ellos su postulante a vicepresidente, Vladimiro Huaroc, también son investigados por entrega de dádivas.

Esta campaña electoral para los comicios del 10 de abril es la más crispada desde el año 2000, cuando Fujimori padre fue acusado de manipular las instituciones para permanecer en el poder, aunque luego renunció desde el extranjero, en medio de un escándalo de corrupción.

- ¿Culpa del Gobierno? -

Gran opositora a Fujimori desde las redes sociales es la primera dama y jefa del oficialismo, Nadine Heredia. "Señora Keiko, déjese investigar" o "La protesta es libre, contra Keiko y su grupo, los mismos que estuvieron en el gobierno criminal y corrupto de su padre", son algunas de las frases que Heredia ha escrito en Twitter.

Los fujimoristas creen que el Gobierno promueve las marchas. "Cobardes, enviados por su Jefa que solo destila odio, veneno, agreden a simpatizantes en pleno mitin de Keiko en Tacna", escribió en Twitter la legisladora y aspirante a la reelección Lourdes Alcorta.

Con poco apoyo electoral, el gobernante Partido Nacionalista se retiró de la contienda acusando falta de transparencia. Los participantes en las protestas niegan vínculos partidarios y aseguran formar parte de colectivos juveniles.

El fujimorismo ha tildado de "terroristas" a quienes marchan en su contra, como ya hiciera el Gobierno de Fujimori padre estigmatizando a los opositores.

"La violencia es algo que hay que evitar de todas maneras", dijo el candidato Pedro Pablo Kuczynski, quien marcha segundo en las preferencias.

- Desazón y disconformidad -

El JNE ha sido cuestionado por la cantidad de impugnaciones a candidatos que aún debe resolver, pero su presidente, Francisco Távara, aclara que el problema responde a que el Congreso aprobó una ley electoral "defectuosa e inoportuna", bajo la cual tienen que actuar.

Incluso en Facebook se ha convocado a una marcha para "incendiar el JNE". El jurado electoral lamentó el hecho y garantizó la transparencia de los comicios.

"Hay un hartazgo en la sociedad que no solo se ve en el Perú, sino en muchos lugares del mundo, contra la clase política de siempre, a quienes se culpa, con o sin razón de todos los males que están padeciendo actualmente", dijo a la AFP el analista político y psicólogo Jorge Bruce. "También hay un sensación que no hay instituciones muy sólidas que sean capaces de contener esta marejada de afectos y encausarlos y que las instituciones parecen estar siendo manipuladas. Es lo que la gente sospecha", agregó.

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AFP