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Unos corredores participan en una carrera en Garissa el 2 de abril de 2016, en el primer aniversario de la masacre en la universidad de esa ciudad keniana, en la que murieron 148 personas

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Kenia conmemoró este sábado el primer aniversario del ataque terrorista contra la universidad de Garissa que dejó 148 muertos, en su mayoría estudiantes, la peor matanza en este país de África Oriental desde 1998.

Una cien personas con camisetas donde se podían leer eslóganes pacifistas se congregaron en Garissa, a 365 kilómetros al noreste de la capital, Nairobi, y a 150 kilómetros de la frontera con Somalia, para participar en una carrera en homenaje a las víctimas.

Farah Ali, un habitante de Garissa en silla de ruedas, superó los cinco kilómetros del recorrido para mostrar "la fuerza de la solidaridad".

"Estamos con los padres, queremos decirles que juntos, como país, de norte a sur, de este a oeste, musulmanes y cristianos... juntos tenemos que luchar contra el terrorismo", dijo Aden Duale, diputado de Garissa, que también participó en el homenaje.

El 2 de abril de 2015, cuatro yihadistas somalíes shebab, relacionados con Al Qaida, atacaron la universidad de Garissa, disparando a los estudiantes en sus dormitorios y en el vestíbulo de la residencia, tras haber separado a los cristianos de los musulmanes. También mataron a tres policías y a tres soldados.

Fue el peor ataque terrorista en Kenia desde el atentando de Al Qaida contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi en 1998, donde murieron 213 personas.

Otras ceremonias conmemorativas tuvieron lugar en decenas de escuelas y universidades de Kenia, incluyendo en la ciudad de Eldoret, en el centro del país, donde fueron reubicados muchos de los supervivientes del ataque. La universidad de Garissa reabrió en enero, pero pocos de sus antiguos estudiantes han querido volver al centro.

Por iniciativa de los representantes del Gobierno, se organizaron también este sábado plegarias y velatorios en Garissa y Nairobi. Esta representación oficial en las conmemoraciones contrasta con la ausencia, al día siguiente del ataque, de autoridades, que dejaron a la población sola para organizar los funerales.

La respuesta de las fuerzas de seguridad en Garissa fue muy criticada por los kenianos, como ya lo había sido antes su reacción en el asalto del centro comercial Westgate de Nairobi en 2013. Se necesitaron 16 horas para que una unidad antiterrorista especial pusiera fin al ataque. El retraso de la puesta en marcha de este dispositivo se debió a que el avión de transporte lo estaba utilizando para fines personales un oficial.

Como sucedió tras el ataque de Westgate, no se abrió ninguna investigación sobre el transcurso de las operaciones.

Kenia se ha visto sacudida por varios ataques mortíferos de los shebab desde el envío, en 2011, de tropas a Somalia para combatir a los yihadistas.

El 15 de enero, Kenia sufrió probablemente su peor revés militar, cuando los shebab somalíes asaltaron una base en El Adde (sur de Somalia), que acogía a soldados kenianos de la fuerza de la Unión Africana en Somalia (AMISOM). Las autoridades han rechazado hasta ahora dar un balance del ataque, pero las estimaciones hablan de cerca de 180 soldados muertos.

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AFP