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Un mercado de la ciudad iraquí de Kirkuk, el 18 de septiembre de 2017

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Los habitantes de la ciudad de Kirkuk, en el norte de Irak, se lanzaron el sábado a las tiendas para hacer acopio de provisiones antes del controvertido referéndum sobre la independencia del Kurdistán iraquí previsto el lunes, comprobó un periodista de la AFP.

La provincia de Kirkuk no está entre las tres que forman la región autónoma del Kurdistán iraquí, pero esa zona petrolera reivindicada por los kurdos se ha incluido en el referéndum, para disgusto del primer ministro iraquí, Haider al Abadi.

Los residentes de la capital provincial temen un deterioro de sus condiciones de vida si se celebra el referéndum.

"Los precios de los alimentos han aumentado en un 20%. Lo que hacen los políticos sólo les beneficia a los comerciantes y son los habitantes pobres los que sufren", se indigna Omran Khodr, vendedor en un mercado.

Los kurdos afirman que Kirkuk, una ciudad en la que conviven con árabes y turcomanos, les pertenece por motivos históricos, ya que, según ellos, fue el fallecido dictador Sadam Husein quien los expulsó de allí para sustituirlos por árabes.

Este revuelo en las tiendas de la localidad coincidió con el momento en que el organismo encargado de organizar el referéndum de independencia confirmaba que éste se celebraría el lunes.

- Divergencias -

Entretanto, en vísperas de la consulta, salen a la luz las divergencias entre los dos grandes partidos kurdos tradicionales: el Partido Democrático del Kurdistán (PDK, del presidente de la región autónoma kurdoiraquí, Masud Barzani) y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK).

Barzani quiere celebrar la consulta, pero Mulá Bajtiar, miembro de la oficina política de la UPK, ha afirmado a la prensa que su partido "considera que la alternativa [al referéndum] propuesta por la ONU y las grandes potencias es aceptable".

La ONU le ofreció la semana pasada a Barzani renunciar al referéndum a cambio de ayudarle para lograr un acuerdo con Irak en un plazo de tres años.

"Creemos que, teniendo en cuenta las condiciones internacionales (...), la propuesta (...) responde a los objetivos estratégicos de nuestro pueblo y hemos informado a Masud Barzani y al PDK de nuestra postura", añadió Bajtiar.

El rechazo de la UPK de participar en el referéndum reduciría en gran medida su alcance, puesto que, si bien el PDK controla las provincias de Erbil y Dohuk, la UPK domina la de Solimania y también la ciudad de Kirkuk.

Según las autoridades kurdas, una victoria del "sí" no implicará la proclamación inmediata de la independencia, sino que será una forma de presionar al poder central de Irak para obtener concesiones en materia de petróleo y finanzas.

Barzani, que aplazó a este domingo una rueda de prensa prevista el sábado en Erbil, afronta desde hace días una creciente presión internacional para abandonar la consulta independentista, sobre todo desde Turquía e Irán, que temen que el referéndum sirva de ejemplo a sus propias minorías kurdas.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, advirtió el sábado de que la respuesta de su país al referéndum se dará tanto en el plano "económico" como en el de la "seguridad".

Horas después, el Parlamento turco renovó por un año el mandato que permite el despliegue de sus tropas en Irak y Siria. Esa ley, presentada por Yildirim, fue aprobada sin dificultades.

El ministro de Defensa, Nuretin Canikli, explicó durante la sesión que el gobierno considera el referéndum kurdo en Irak una "amenaza a la seguridad nacional".

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AFP