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Una calle de Pristina el 9 de junio de 2017

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Los kosovares eligen este domingo a un nuevo Parlamento, que deberá lidiar con un contexto de relaciones tensas con Serbia, una corrupción y un desempleo endémicos y la posible imputación por crímenes de guerra de algunos responsables del país balcánico.

Los colegios electorales abrieron este domingo a las 07H00 (05H00 GMT), como pudo comprobar Valdete Daka, la presidenta de la Comisión Electoral, que fue la primera en votar en el centro 1907E de Pristina. "Pido a los ciudadanos que voten respetando las normas internacionales y demuestren que formamos parte de la familia democrática mundial", declaró.

En la capital kosovar, decenas de personas, en su mayoría ancianos, esperaban con paciencia la apertura de los colegios electorales bajo la lluvia.

"Se trata de abrir un nuevo capítulo en nuestro Estado. Hay que dejar de abusar del dinero de los contribuyentes y tener un gobierno que se ocupe de su pueblo", dijo Ekrem Haziri, de 66 años.

Este jubilado no parecía muy preocupado por la labor de los tribunales especiales creados para juzgar los crímenes cometidos por el Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) durante el conflicto de independencia contra las fuerzas de Belgrado, que dejó 13.000 muertos entre 1998 y 1999.

El tema ha estado ausente de la campaña electoral. "El verdadero riesgo de inestabilidad" para el país "llegará cuando comiencen los arrestos", que podrían "desestabilizar seriamente e incluso amenazar la supervivencia del próximo gobierno", vaticina el European Centre for Minority Issues (ECMI).

Entre quienes podrían ser imputados por crímenes contra serbios, gitanos y albanokosovares acusados de colaborar con Belgrado, hay varios dirigentes, incluido el presidente, Hashim Thaçi, o Kadri Veseli, el poderoso líder de su formación, el Partido Democrático de Kosovo (PDK).

- Corrupción y nepotismo -

La decisión del PDK de romper su coalición con la Liga Democrática de Kosovo (LDK) podría deberse a su voluntad de "convocar elecciones anticipadas antes de que ese tribunal empiece a trabajar", asegura Loic Trégourès, experto en la región de los Balcanes.

Los favoritos de estos comicios son los integrantes de una coalición dirigida por exresponsables del UCK, entre ellos el exrebelde Ramush Haradinaj, presidente de un partido minoritario, que podría convertirse en el próximo primer ministro con el apoyo del PDK.

Haradinaj, considerado como un criminal de guerra en Serbia, quiere que Belgrado reconozca la independencia de Kosovo para proseguir el diálogo iniciado entre los dos gobiernos, una petición inconcebible para los serbios.

Los exguerrilleros acallaron sus discrepancias para oponerse a la coalición formada en torno a la LDK, más cercano a los círculos económicos y a la sociedad civil.

El candidato de la LDK, el exministro de Finanzas Avdullah Hoti, defiende un programa proeuropeo y promete "una guerra sin cuartel contra la corrupción", una lacra en el país balcánico.

El centro de reflexión esloveno IFIMES, especializado en los Balcanes, considera que es prioritario "descriminalizar la política" de Kosovo, caracterizada por la corrupción y el nepotismo.

De lo contrario, los ciudadanos "esperarán en vano la abolición del régimen de visados para viajar a los países de la Unión Europea", un tema crucial en un país donde la tasa de desempleo alcanza el 27,5% y la mitad de los 1,8 millones de habitantes tiene menos de 30 años.

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