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La localidad montenegrina de Kotor vista desde el agua el 10 de junio de 2016. Decenas de agentes de policía antiterroristas han llegado a este pueblo medieval para luchar contra el crimen vinculado al narcotráfico

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Kotor es una localidad montenegrina conocida por sus murallas y su pasado veneciano, un paraíso turístico con una imagen empañada por una guerra entre traficantes de cocaína con conexiones en América Latina.

Un tiroteo el 3 de junio, en esta ocasión sin víctimas, fue el último episodio de esta larga batalla que enfrenta a tres bandas desde la desaparición en 2014 en Valencia (España) de 200 kilogramos de cocaína sudamericana, según fuentes policiales que requirieron el anonimato.

Kotor es "rehén" de los traficantes, dijo a los periodistas el ministro del Interior montenegrino, Goran Danilovic, después de que fuerzas especiales de la policía se desplegaran en la localidad el pasado fin de semana.

Con cerca de 850.000 visitantes en 2015, Kotor es el primer destino turístico del país, pero este sector en expansión está amenazado por el crimen organizado.

En su último informe anual, la Comisión Europea estimó que este país candidato a entrar en la Unión Europea debe hacer "esfuerzos adicionales" en materia de lucha contra las redes criminales.

Desde el 3 de junio, unos 70 policías de una unidad antiterrorista fueron enviados a Kotor.

Un vehículo blindado negro está aparcado en la entrada del centro histórico, inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, a escasos metros de los colosales cruceros amarrados en el puerto, constataron periodistas de AFP.

La oficina de turismo prevé que medio millón de turistas de crucero visiten la localidad este verano. Menos conocida que la ciudad croata de Dubrovnik, a un centenar de kilómetros, Kotor se impone como la nueva perla del Adriático.

De momento, los turistas sólo preguntan "si la policía está en la calle por el terrorismo", afirma la encargada de la oficina de turismo, Jelena Loncar.

La canadiense Claire Tremblay, de 58 años, quería visitar "Efes y Estambul, pero después de los atentados" en Turquía, optó por Kotor, explica tranquila.

Antaño, la ciudad fue famosa por su escuela marítima. La exitosa empresa de flete Jugooceanija tenía su sede en Kotor. Cuando desapareció con la desintegración de la antigua Yugoslavia, algunos de sus trabajadores se dedicaron al tráfico de cocaína.

"No reconozco la ciudad donde nací hace 52 años. Está inmersa en una espiral de droga, abandonada a los criminales", dice Mladen, que no quiere dar su apellido. Según él, en su barrio "hay dos o tres traficantes en cada edificio".

- "Que no se convierta en Palermo" -

Los narcotraficantes "han abierto restaurantes, discotecas (...), contratan a nuestros hijos" para vender droga, se lamenta su amigo Nikola, de 48 años.

Llamado 'el rey de la cocaína en los Balcanes' y condenado en 2015 a 20 años de cárcel en Belgrado tras ser detenido en América Latina, Darko Saric tenía en Kotor varias empresas, entre ellas una discoteca frecuentada por turistas, según la prensa local.

El alcalde, Aleksandar Stijepcevic, lamenta que Kotor sea "el teatro de enfrentamientos" entre estas bandas, aunque no sea en la ciudad donde se llevan a cabo sus negocios.

El despliegue de fuerzas especiales ha permitido "mejorar" la situación, aseguró el ministro del Interior. "Los ciudadanos ya no se sienten amenazados, pero es necesario que la policía y la fiscalía sigan con su trabajo", agregó.

"El Estado debe actuar para que esta ciudad no se convierta en Palermo", concluyó Danilovic.

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AFP