Cientos de kurdos iraquíes conmemoraron este sábado en Halabja, en el noreste del país, el devastador ataque con armas químicas que causó unos 5.000 muertos en 1988, y que ordenó el entonces líder Sadam Husein.

La masacre de Halabja es considerada el peor ataque con armas químicas contra población civil de la historia.

Familiares de víctimas desfilaron con fotos para recordar el ataque del 16 de marzo de 1988. Ese día, la aviación iraquí bombardeó la ciudad durante cinco horas con una mortal mezcla de gases tóxicos, entre ellos gas mostaza, según los expertos.

El ataque era represalia por el apoyo que los peshmergas (combatientes kurdos) prestaron al ejército iraní en la sangrienta guerra que opuso a Bagdad contra Teherán entre 1980 y 1998.

La mayoría de muertos fueron mujeres y niños.

La ciudad cuenta actualmente con 200.000 habitantes. Treinta y un años después, las autoridades locales siguen esperando algún tipo de indemnización y de tratamientos específicos para las numerosas personas que aún sufren problemas respiratorios relacionados con ese ataque.

"El gobierno kurdo, las autoridades centrales iraquíes y la comunidad internacional tienen una deuda con Halabja", declaró el gobernador de la provincia, Azad Tawfiq.

El sobrino y principal esbirro de Sadam Husein, el general Ali Hasan al Majid, apodado "Alí el químico" fue colgado en 2010, tras un juicio, principalmente a causa de la masacre de Halabja.

Sadam Husein había sido ahorcado en 2006.

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