Las tensiones en Beirut obligaron este martes al parlamento de Líbano a aplazar por segunda vez el examen de una propuesta de ley de amnistía, entre otras, que desató hace un mes una ola de protestas sin precedentes en todo el país.

"La sesión fue aplazada a una fecha que será fijada posteriormente", anunció un responsable del parlamento, Adnane Daher, leyendo un comunicado ante las cámaras de televisión, y justificó la decisión por las "condiciones excepcionales, en particular de seguridad".

"Es un nuevo éxito para la revolución", dijo Mohamed Ataya, un manifestante de 28 años.

"Muera el poder delincuente, el pueblo es la línea roja", gritaban otras persona con un megáfono, un lema que repitieron en coro los manifestantes.

Los enfrentamientos limitados con las fuerzas de seguridad, equipadas con cascos y escudos, tuvieron lugar cuando los manifestantes intentaron arrancar las alambradas y las barreras de hierro que bloqueaban las calles y las avenidas que conducen al parlamento.

La televisión privada LBC difundió imágenes en las que se oyen tiros de advertencia al paso de un convoy. Según los manifestantes se trata de disparos de los guardias de seguridad de un diputado que intentaba llegara al parlamento.

Varios partidos anunciaron que boicotearían la sesión, prevista a puerta cerrada y que hace una semana ya tuvo que ser aplazada.

Desde el 17 de octubre Líbano vive una ola de protestas masivas contra los dirigentes del país, acusados de corrupción e incompetencia.

Según los manifestantes, la ley de amnistía general servirá para exonerar a personas condenadas o sospechosas de estar implicadas en casos de evasión fiscal o de crímenes contra el medio ambiente.

El parlamento también tenía que examinar una propuesta de ley sobre la creación de un tribunal especializado en crímenes financieros o relacionados con la gestión de fondos públicos.

El texto prevé que los jueces sean nombrados por el parlamento, lo que pone en entredicho su independencia y la separación de poderes, según la oenegé Legal Agenda.

Después de más de un mes de crisis, no hay ninguna solución política a la vista.

El 29 de octubre, bajo la presión de los manifestantes, dimitió el primer ministro Saad Hariri pero no se han puesto en marcha las consultas para formar un nuevo gobierno.

Este martes el presidente Michel Aoun dijo estar abierto a un la formación de un gobierno con representantes del movimiento de protesta.

"El nuevo gobierno será político e incluirá a especialistas y representantes del movimiento" de protesta, dijo en una reunión con el coordinador especial de la ONU para Líbano, Jan Kubis.

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