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El líder de la oposición keniana, Raila Odinga, arriba al distrito Mathare, en Nairobi, el 13 de agosto de 2017, para hablar con la familia de una joven que murió en la violencia que siguió a las elecciones

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El líder de la oposición keniana, Raila Odinga, prometió este domingo que no se rendirá hasta que se reconozca su victoria en las presidenciales, que fueron ganadas según la Comisisón electoral por el presidente Uhuru Kenyatta, mientras crecía la presión para que calmara a sus simpatizantes.

En su primera comparecencia pública desde el viernes por la noche, el líder de 72 años instó a sus seguidores a no ir a trabajar el lunes por la mañana, después de que la comunidad internacional le hubiera pedido que intercediera para atajar los altercados poselectorales, que desde el viernes dejaron 16 muertos.

Además, anunció que el martes explicará "el camino a seguir" por su formación política y recalcó que "todavía no hemos perdido". "No cederemos, insistió Odinga en Kibera, un suburbio de Nairobi, bastión de la oposición.

Violentos enfrentamientos se produjeron este domingo en un sector pobre también de los suburbios de Nairobi entre miembros de la etnia kikuyu, del presidente Kenyatta, e integrantes de la etnia luo, de los partidarios del opositor Odinga, constató un fotógrafo de la AFP.

La violencia estalló después de que incendiaran tenderetes de comerciantes kikuyus, provocando una batalla campal entre ambos grupos.

Dos hombres, uno probablemente un kikuyu y otro luo, sufrieron golpes de garrote y sus cuerpos yacían inertes en el suelo, relataron dos fotógrafos de AFP.

A las 20H00 locales (17H00 GMT), la policía se desplegó en la medida en que los actos de violencia cesaron, pues el suburbio se encontraba en total oscuridad por el corte de la electricidad.

Estos incidentes ocurrieron después de la visita a Mathare por parte de Odinga, quien se trasladó para ver a la familia de una niña de 9 años muerta por bala el sábado por la mañana en los suburbios, cuando estaba en el balcón en el cuarto piso de un edificio.

Odinga había visitado antes el suburbio de Kibera, donde frente a miles de partidarios entusiastas, afirmó que no aceptaría los resultados de la elección presidencial, "robada" según él por Kenyatta, jefe de Estado saliente.

"No hemos perdido todavía. No bajaremos la guardia. Esperen que anuncie lo que se debe hacer pasado mañana (martes)", agregó.

Kenyatta fue reelecto presidente el viernes por la noche para un segundo mandato de cinco años con el 54,27% de los votos, frente a 44,74% para Odinga, según resultados oficiales. Pero la oposición cuestiona esos resultados y denuncia una "mascarada" electoral.

Tras el anuncio de la victoria de Kenyatta hubo escenas de violencia y saqueo en bastiones de la oposición, en el oeste del país y en suburbios de Nairobi, con un saldo de 16 muertos entre el viernes y el sábado de noche, según balance de la AFP.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, había instado a Odinga a enviar "un mensaje claro a sus simpatizantes para que se abstengan de recurrir a la violencia".

La Unión Europea y Reino Unido también hicieron un llamado a la moderación y felicitaron a Kenyatta por su victoria.

- Un contexto político distinto -

La coalición opositora, NASA, mantiene que Odinga ganó las elecciones, cuyo resultado responde -según ella- a una manipulación electrónica del sistema de transmisión de recuento de votos utilizado por la Comisión electoral. Sin embargo, descartó recurrir a la Corte Suprema, como hizo, en vano, en 2013.

La de este año es la cuarta derrota en las presidenciales sufrida por Odinga, tras las de 1997, 2007 y 2013.

Este domingo por la mañana, en Mathare, uno de los suburbios de Nairobi más afectados por la violencia, los comerciantes reabrían sus puestos, según un periodista de la AFP.

"Queremos escuchar a Raila. Queremos escuchar qué tiene que decir. Es él quién nos guiará. Si nos dice de salir a la calle, saldremos a la calle. Si quiere que nos quedemos en casa, nos quedaremos en casa", declaró Humpfrey Songole, un peluquero de 25 años, de Mathare, horas antes de que Odinga se expresara en Kibera.

La represión policial ha sido feroz, aunque el ministro del Interior, Fred Matiangi, aseguró que la policía no había efectuado "un uso desproporcionado de la fuerza contra ningún manifestante en ningún lugar del país".

Los disturbios actuales difieren no obstante del conflicto de hace 10 años, que dejó más de 1.100 muertos y 600.000 desplazados. Si bien reflejan viejas divisiones tribales, de momento están circunscritos a los bastiones de la oposición.

El contexto político también es distinto: tras los comicios de 2007, la mayoría de los enfrentamientos opusieron a los kikuyu de Kenyatta a los kalenjin, dos etnias que son aliadas hoy en día. De hecho, el vicepresidente William Ruto es un kalenjin.

Actualmente solo la etnia luo, a la que pertenece Odinga parece estar movilizada.

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AFP