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(FILES) This June 15, 2015 file photo shows kayakers trying to block the departure of the Shell Oil “Polar Pioneer” rig platform to be used in offshore drilling operations in Alaska as it moved from Elliott Bay in Seattle, Washington. Shell on September 28, 2015 scrapped its controversial offshore exploration in Alaska after failing to find sufficient quantities of oil and gas, and also cited high costs and challenging regulation. AFP PHOTO / TIM EXTON

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El mercado del petróleo debe ajustarse progresivamente en torno a los 80 dólares por barril en el año 2020 gracias a una oferta menos abundante, predijo este martes la Agencia Internacional de Energía (AIE), que no descarta sin embargo un largo periodo de precios bajos, que aumentaría la dependencia de los países de Oriente Medio.

"El proceso de ajuste del mercado petrolero transcurre rara vez con suavidad, pero, en nuestro escenario central, el mercado se reequilibrará a 80 dólares/barril en 2020, con una persistencia tras el aumento de los precios", escribe la AIE en su gran estudio prospectivo anual.

Los precios del petróleo se han reducido en más de la mitad desde mediados de 2014 y están evolucionando ahora bajo la barrera de los 50 dólares/barril, penalizados sobre todo por la ofensiva comercial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con Arabia Saudí al frente, que inunda el mercado de crudo para contrarrestar el auge de los hidrocarburos de esquisto en Estados Unidos.

Pero este desplome de los precios es portador del germen de un reequilibrio del mercado al alentar la demanda y reducir la producción futura, por los recortes operados por las compañías en su gasto de exploración-producción, subrayó el brazo energético de los países desarrollados de la OCDE.

Estos gastos se han reducido más de un 20% sólo en 2015, cuando "se requiere una inversión anual de 630.000 millones de dólares en las prospecciones de petróleo y gas (....) sólo para compensar el declive de la producción de los campos existentes y mantener la producción futura a su nivel actual", indicó la AIE.

En consecuencia, la producción de los países no miembros de la OPEP alcanzará un pico antes de 2020, con un poco más de 55 millones de barriles diarios, mientras que la del cártel petrolero debería ser impulsada por Irán e Irak.

- Amenaza para la transición energética -

La demanda aumentará 900.000 barriles diarios por término medio anual hasta 2020, y alcanzará 103,5 millones de barriles diarios (mbd) veinte años más tarde, contra 92,7 mbd en 2014, aunque su crecimiento pueda ser frenada por la subida de los precios, la reducción de los subsidios públicos a los hidrocarburos, la intensificación de las medidas de eficacia energética y el desarrollo de los carburantes alternativos.

Como el consumo de energía en general, el de petróleo será impulsado por los países emergentes: "colectivamente, la demanda de petróleo disminuirá 10 mbd de aquí a 2040 en Estados Unidos, Unión Europea y Japón", subrayó la AIE, al tiempo que aumentará en proporción equivalente en India.

Pero la agencia no excluye totalmente la hipótesis de unos precios bajos duraderos, que sigan evolucionando alrededor de 50 dólares/barril hasta 2020, antes de subir progresivamente hasta 85 dólares en 2040, en la hipótesis de un crecimiento económico mundial poco vigoroso, de una producción estadounidense de esquisto resistente y de un mantenimiento de la estrategia de la OPEP.

Contrariamente a las apariencias, esta situación no beneficiaría necesariamente a los consumidores, advirtió: "los beneficios económicos se ven contrarrestados por un dependencia creciente de Oriente Medio para las importaciones de crudo y por el peligro de un brusco repunte de los precios si las inversiones se siguen reduciendo".

Esto representaría una amenaza para la seguridad energética y asestaría un golpe a los esfuerzos de ahorro energético necesarios para llevar a cabo la transición energética, en un mundo enfrentado al reto del cambio climático, avisó la AIE.

La intensificación de estas medidas de eficacia energética, por ejemplo vehículos que consuman menos carburante o viviendas mejor aisladas, para permitir que la demanda energética mundial aumente bastante menos deprisa que el crecimiento de aquí a 2040.

"La eficacia energética tiene un papel esencial en la limitación a un tercio del crecimiento de la demanda energética de aquí a 2040, mientras que la economía mundial crecerá un 150%", subrayó.

La demanda energética la liderarán esencialmente China, Asia del sureste, África y Oriente Medio, mientras que debería declinar en la Unión Europea (-15%), Japón (-12%) y Estados Unidos (-3%).

AFP