Un Estados Unidos ultrapolarizado inició el domingo la cuenta regresiva para la elección presidencial de 2020, en una contienda en la que Donald Trump apuesta por sus seguidores para alcanzar un segundo mandato y superar la investigación de destitución que golpea su campaña.

Los opositores demócratas se han embarcado en este peligroso camino, a riesgo de eclipsar los debates en sus primarias con un número récord de contendientes y sin grandes favoritos.

"Nunca hemos tenido tanto apoyo como ahora", dijo Trump con mirada severa y rodeado de una marea de gorras rojas, al arrasar el viernes la idea de que el procedimiento de destitución podría privarlo de un segundo mandato.

Al contrario, afirma, eso le permite galvanizar a sus tropas, una "mayoría enojada" que ha denunciado "una cacería de brujas".

El presidente reconoció que su tono -ya de por sí combativo- se había vuelto aún más enérgico desde que se inició la investigación en el Congreso, y comparó el domingo el clima de sus mitines de campaña con una competencia de violentas luchas de artes marciales, a la que asistió el día anterior.

El seguro de salud, la portación de armas, inmigración: un año antes de las elecciones, algunos candidatos a las primarias demócratas han intentado hacer que su partido gire hacia la izquierda. A pesar de sus esfuerzos, estas cuestiones han quedado relegadas a un segundo plano, a la sombra de este proceso explosivo.

Esta semana la senadora Elizabeth Warren, una de las favoritas a ganar las primarias demócratas, vio opacada la presentación de su proyecto para la cobertura médica universal por el primer voto formal en el Congreso para el "impeachment" de Trump.

"A corto plazo, el procedimiento de destitución va a dominar las noticias en Washington, la cobertura mediática y la formulación política en general", estimó para la AFP Christopher Arteton, profesor de la Universidad George Washington.

- No hay rival visible -

La líder de los demócratas en el Congreso, Nancy Pelosi, por mucho tiempo ha dudado en abrir una investigación contra Trump en la Cámara de Representantes -donde su partido es mayoritario- por temor a que la oposición sea castigada con un procedimiento divisivo, incluso impopular.

Esto es tanto más arriesgado cuanto que el presidente probablemente será "absuelto" por el Senado controlado por los republicanos. Los demócratas temen que, justo antes de las elecciones, suenen las trompetas de que ha sido absuelto.

Pelosi finalmente se decidió el 24 de septiembre pasado ante las revelaciones sobre una llamada telefónica, en la que Donald Trump pidió a Kiev que "investigara" al exvicepresidente demócrata Joe Biden, cuyo hijo mantuvo negocios por un largo periodo en Ucrania.

El apoyo a este procedimiento aumentó con 53% de los estadounidenses a favor y 44% en contra, según un sondeo publicado el domingo que confirma la brecha sobre el tema entre los votantes demócratas y republicanos.

Agregando a la tormenta, Biden hasta ahora el favorito para ganar las primarias demócratas ha visto reducida su popularidad en favor de Elizabeth Warren. Le siguen el senador progresista Bernie Sanders, y luego el alcalde moderado Pete Buttigieg.

Por primera vez un sondeo puso el viernes a Biden en cuarto lugar de preferencia entre los electores de Iowa, que será el primer estado en votar en las primarias, detrás del joven Pete Buttigieg, aún desconocido hasta hace un año.

"Estamos a un año de la elección más importante de nuestra vida", tuiteó el domingo Kamala Harris, quinto lugar en las encuestas. "Tenemos que asegurarnos de decir finalmente adiós a la pesadilla nacional llamada Donald Trump".

- Beto tira la toalla -

Otro factor desconocido que pesa en la campaña son las fechas del proceso de destitución.

No se sabe cuánto tiempo durará esta investigación, mientras que las primeras elecciones primarias demócratas tendrán lugar a principios de febrero.

"Cuando se lance realmente la contienda de las primarias, creo que la campaña dominará las noticias", dice Arteton.

El enfoque en la destitución puede perjudicar a los más pequeños de los 17 candidatos demócratas, que muestran una diversidad sin precedentes con varias mujeres, dos afroamericanos, un homosexual declarado.

El último ejemplo hasta la fecha, el texano Beto O'Rourke, que durante un tiempo parecía una posible esperanza democrática, tiró la toalla.

Por su parte, Donald Trump debería intentar repetir la estrategia triunfadora de 2016: ganar algunos estados clave a través de sus votantes de base, permitiéndole obtener la mayoría de los electores, y ganar la elección indirecta incluso si es derrotado en votos totales.

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