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El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro (i), y el ministro de Exteriores de México, Luis Videgaray, en la Asamblea General de la OEA en la ciudad mexicana de Cancún el 21 de junio de 2017

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La 47ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó el miércoles en el balneario mexicano de Cancún sin que los críticos del gobierno de Nicolás Maduro consiguieran aprobar una resolución sobre la crisis en Venezuela, lo que desató protestas de opositores venezolanos que interrumpieron la sesión.

Estados Unidos y otras delegaciones, incluida la del anfitrión, México, promovían la creación del denominado "grupo de contacto" para mediar en una eventual negociación entre el gobierno y la oposición en Venezuela, en momentos en que se recrudece la crisis en el país sudamericano tras dos meses y medio de protestas que han dejado 74 muertos.

La opción era incluir este "grupo de contacto" en una resolución relativa a derechos humanos o presentarla de forma individual ante la Asamblea, pero por cuestiones de procedimiento y falta de consenso, tuvo que ser retirada.

El ministro de Relaciones Exteriores mexicano, Luis Videgaray, quien presidió la Asamblea, rechazó en una rueda de prensa que se tratara de un fracaso, pues 20 países del organismo reclamaron al gobierno de Venezuela "que considere la ruta que ha tomado, que libere a los presos políticos, que respete el calendario electoral, el equilibrio de poderes".

Las protestas en Venezuela estallaron después de que el Tribunal Superior restase poderes a la Asamblea Nacional dominada por la oposición y se recrudecieron tras el llamamiento de Maduro a una Asamblea Constituyente.

"Tal vez no haya la formalidad de una resolución como nos hubiera gustado ver, pero lo que hay es un mensaje muy claro, que debe ser escuchado en las calles de Caracas (...) va dirigido a aquellos que están en la calle arriesgando su vida", insistió Videgaray.

El lunes, 20 países respaldaron en una denominada "sesión de consulta" al margen de la Asamblea un proyecto de resolución que contemplaba el "grupo de contacto", pero requería 23 votos de 34 naciones.

Los votos no se consiguieron, reconoció Videgaray, porque países del Caribe, que reciben petróleo venezolano en condiciones preferenciales cambiaron su voto en el último momento.

De haberse planteado en la Asamblea General en el resolutivo de derechos humanos, hubieran bastado 18 votos, pues las decisiones se toman por mayoría simple, pero tampoco hubo consenso.

La opción para seguir abordando el caso Venezuela es la "sesión de consulta" de ministros de Exteriores, dijo Videgaray, que se mantiene abierta de manera indefinida, aunque no existe fecha ni lugar tentativo para que se realice.

En tanto, el Vaticano consideró que la Constituyente pone en peligro el futuro democrático de Venezuela e instó a un diálogo acompañado por un grupo de países.

En una misiva remitida a la OEA, el arzobispo Bernadito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, afirmó que la decisión de Maduro de convocar una Asamblea Constituyente "hace peligrar el futuro democrático del país".

También dijo que "una negociación seria y sincera entre las partes (…) sería la única vía de salida a la grave crisis en que se ve inmerso el país", señaló Auza en la carta.

- Despedida venezolana -

Durante los trabajos, un puñado de opositores venezolanos, entre ellos los diputados Luis Florido, Williams Dávila, Carlos Lozano, Franco Casella y Winston Flores, se colocaron al frente de la mesa donde se moderaba el debate mientras gritaban "¡asesinos, asesinos!" y enarbolaban una bandera de su país.

"Esta organización no ha dado respuesta a la profunda crisis en Venezuela, mientras aquí discuten y cuentan los votos, en Venezuela estamos contando muertos y balas", reclamó tras la protesta Carlos Vecchio, opositor exiliado cercano a Leopoldo López.

La representante venezolana Delcy Rodríguez calificó de "espectáculo bochornoso" la protesta de los opositores, a los que describió como "fanáticos intolerantes".

Rodríguez habló como extitular de Exteriores en la sesión final de la Asamblea, pues poco antes Maduro anunció que Samuel Moncada, representante venezolano ante la OEA, es el nuevo ministro.

Maduro dijo en Caracas que designó a Moncada "para mantener el combate por la verdad de nuestra patria" frente a lo que denuncia como una campaña impulsada por Estados Unidos contra su gobierno en la OEA.

"Me aparto de mis responsabilidades de canciller y por amor a Venezuela me incorporo a los trabajos de la Asamblea Nacional Constituyente", dijo Rodríguez antes de retirarse del salón.

Videgaray, quien moderó las sesiones y tuvo evidentes roces con Rodríguez, se despidió de ella con tono irónico en plena Asamblea: "Gracias canciller, que le vaya bien".

Más adelante, en la rueda de prensa, resumió la participación de la ahora exministra como un conjunto de "insultos y majaderías".

Esta fue la última Asamblea General de Venezuela, pues en abril Maduro determinó, ante los intentos de los ministros de Exteriores de adoptar una resolución, iniciar el proceso de salida de la OEA, que demanda dos años.

La 58ª Asamblea General se realizará en Washington, sede de la OEA.

AFP