A bordo de una canoa, John Eromosele geolocaliza el "Canal Zume" en su teléfono. "Es la principal avenida de Makoko, es normal que se formen atascos", bromea, bloqueado en medio de decenas de embarcaciones, en el enorme barrio flotante.

La oenegé Code for Africa con la ayuda de jóvenes de la zona y de drones se ha propuesto cartografiar el barrio, en pleno corazón de Lagos.

Oficialmente Makoko no existe. Sus 300.000 habitantes (más o menos) y sus cabañas construidas en la laguna no aparecen en ningún plan de desarrollo o mapa.

"La mayoría de las calles no tienen nombre y nuestras casas no tienen número, o bien te puedes encontrar a 50 personas diferentes con el mismo", lamenta Chief Albert Jeje, uno de los cinco reyes tradicionales (Baale) de Makoko y única autoridad en el lugar.

"¿A quién le importan los pobres como nosotros? Los políticos nunca vienen a vernos, pese a que llevamos viviendo aquí desde hace siglos", añade el anciano.

Desde el puente que conecta la ciudad superpoblada de Lagos con los ricos barrios de las "islas" se ve la contaminación que emana de Makoko.

Aunque se le llame "la Venecia de África" las similitudes con la romántica ciudad italiana brillan por su ausencia. En Makoko el agua es negra, los desechos se acumulan en la superficie y la mezcla del olor de los generadores diésel y del pescado ahumado sobre un fuego de leña penetra en la garganta.

- Mejorar el día a día -

El enorme laberinto insalubre carece de electricidad y de agua potable. No tiene colegios públicos, hospital, comisaría ni administración.

Nigeria es uno de los países con más desigualdad del mundo, con más de 112 millones de habitantes pobres (sobre un total de 190 millones), según Oxfam Internacional, que estima que "las cinco mayores fortunas del país" (29.900 millones de dólares) podrían terminar con la pobreza a nivel nacional".

El proyecto, lanzado en septiembre por Code for Africa, una oenegé con sede en Sudáfrica y activa en una decena de países del continente, permitirá que se pueda acceder en internet a un mapa de Makoko y sus principales puntos de interés.

"Es una nueva herramienta que puede permitir a las organizaciones internacionales o a las autoridades locales intervenir para mejorar el acceso a los servicios básicos, la salud y el agua, por ejemplo", comenta a la AFP Jacopo Ottaviani, el responsable del proyecto, financiado en gran parte por una subvención del centro Pulitzer.

Al igual que Lagos y sus 20 millones de habitantes, el antiguo pueblo de pescadores construido a finales del siglo XIX no ha parado de crecer.

Para empezar 990 fotos tomadas desde el cielo se ensamblarán con la ayuda de especialistas en codificación como John Eromosele para formar una sola imagen.

La oenegé ha seleccionado a seis mujeres jóvenes de Makoko para entrenarlas en el uso de drones y en la recopilación y catalogación de los datos para hacer una versión inicial del mapa. El resto de los habitantes podrá añadir contenido con el tiempo.

Con su teléfono, Abigail, de 24 años, anota las coordenadas de una planta de procesamiento de yuca. Un poco más lejos hay un carnicero especializado en carne de perro. Luego una clínica de cuidados tradicionales y una casa de empeño.

- Urbanización desenfrenada -

"Nos divertimos haciéndolo y aprendemos muchas cosas", dice la chica. "Las personas a veces desconfían un poco, se preguntan si lo que estamos haciendo no va a volverse contra ellas, por lo que tratamos de tranquilizarlas".

Aquí nadie ha olvidado lo que sucedió en 2012: "La gente se despertó una mañana con carteles que les ordenaban irse", cuenta el jefe tradicional, Chief Albert Jeje.

Bajo el pretexto de "molestia medioambiental", el estado de Lagos envió a la policía, y las palas arrasaron las cabañas de madera. Al menos una persona murió mientras los vecinos intentaban resistir al asalto. Esta violencia obligó a las autoridades a dar marcha atrás.

Una situación que podría repetirse: en los últimos años, otros barrios marginales de Lagos fueron arrasados para construir edificios.

Con la urbanización desenfrenada, los inversores se interesan por el más mínimo metro cuadrado y los más pobres se van alejando del centro cada vez más, hacia las afueras de la ciudad.

Chief Jefe espera que el mapa de Makoko ayude a los habitantes a reclamar sus derechos en la laguna: "Somos pescadores, si nos expulsan de allí, nos moriremos".

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