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La caída estrepitosa de Michael Avenatti, el abogado que desafió a Trump

Michael Avenatti habla a periodistas al salir de una audiencia en la corte de Manhattan el 23 de julio de 2019, tras ser acusado de desviar fondos destinados a su clienta Stormy Daniels afp_tickers
Este contenido fue publicado el 21 enero 2020 - 22:37
(AFP)

Detenido en aislamiento en una sórdida celda de una prisión de Manhattan, al parecer la misma que ocupó el exjefe narco mexicano Joaquín "el Chapo" Guzmán, el exabogado estrella Michael Avenatti, que amenazó con derribar a Donald Trump, prosigue su fulgurante descenso a los infiernos.

El abogado de Los Ángeles saltó a la fama al defender a la actriz porno Stormy Daniels, que asegura haber tenido una relación con Trump y demandó al presidente para anular un acuerdo de confidencialidad que le impedía hablar del tema.

Desde inicios de 2018 hasta su primera inculpación en marzo de 2019, Avenatti, de 48 años, fue uno de los mayores enemigos de Trump, y uno de los protagonistas del caso por el cual fue condenado el exabogado personal del presidente, Michael Cohen.

Este hombre calvo y amante de los coches de carrera ofrecía una entrevista televisiva tras otra y tuiteaba sin parar denunciando las presuntas mentiras del presidente. Hubo incluso rumores de que sería candidato a las primeras demócratas para la elección presidencial de 2020.

Seguía en los titulares en febrero pasado, cuando afirmó que tenía en su poder un video que mostraba al cantante R. Kelly, inculpado de crímenes sexuales con jovencitas, manteniendo relaciones sexuales con una menor de edad.

Pero el ascenso fenomenal de este abogado que se desplazaba en coche de lujo y avión privado se frenó tras una serie de inculpaciones.

En marzo, Avenatti fue detenido por intento de extorsión contra la empresa Nike y fraude fiscal.

En abril, la investigación fue ampliada, y fue acusado de 36 crímenes por desvío de fondos, fraude fiscal y bancario y quiebras fraudulentas, por lo cual podría ser condenado a una máxima pena de 335 años de cárcel.

En mayo, fue inculpado nuevamente, esta vez acusado de falsificar documentos para quedarse con dinero que era para su clienta Stormy Daniels.

- "No soy culpable" -

La semana pasada, cayó un escalón más. Avenatti, que tuiteaba regularmente sobre el procedimiento de destitución de Trump en curso o la investidura demócrata -apoya al exvicepresidente Joe Biden- fue detenido en Los Ángeles sin posibilidad de fianza.

Los fiscales lo acusan de haber violado las condiciones de su libertad condicional, al disminuir el valor de sus activos para defraudar a acreedores. Fue encarcelado de manera preventiva a la espera de su juicio, fijado para el 21 de abril en Manhattan.

Fue un golpe duro para el abogado, que clama su inocencia y que envió al diablo a quienes le aconsejaban un perfil bajo tras las inculpaciones.

"No voy a comenzar a actuar como si fuera culpable y dejar de decir la verdad sobre los poderosos. Nunca. Porque no está en mi ADN y no soy culpable", tuiteó entonces.

Luego de pasar tres días en prisión en California, fue transferido el viernes a la prisión federal de Manhattan, a una unidad reservada a personajes notorios, la misma que acogió al Chapo o al financista Jeffrey Epstein, inculpado de múltiples agresiones sexuales de menores de edad y hallado muerto en su celda en agosto.

En una carta enviada el lunes al juez, su abogado Scott Srebnick se quejó de las condiciones de detención.

Avenatti "está aparentemente en la celda donde estuvo detenido el Chapo, en un piso reservado para las personas acusadas de terrorismo", subrayó Srebnick.

"Está aislado, salvo para las visitas de abogados y dos exámenes médicos", añadió. La temperatura en su celda es de unos 5ºC, "debe dormir con tres frazadas" y tiene prohibido hacer llamadas telefónicas, contó.

Srebnick pidió que su cliente sea transferido a una unidad "normal" y sea autorizado a usar un computador, que pueda comunicarse con su familia y sus abogados sin tener de por medio una pared de vidrio, como es el caso en esta unidad especial.

Aunque ahora le prohibieron utilizar su herramienta preferida, Twitter, Avenatti sugiere que tiene más para decir.

"Si alguna vez caigo (y no lo haré), caeré peleando", prometió el 9 de enero.

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