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Llamada durante mucho tiempo la "Reina de Europa", Merkel ha logrado sobrevivir a su peor crisis cuando muchos creyeron que era el final de su carrera política

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Tras la crisis migratoria, el surgimiento de la extrema derecha y seis meses de parálisis política en Alemania, Angela Merkel sigue manteniendo el poder pese a haber perdido su aura de canciller invencible.

Llamada durante mucho tiempo la "Reina de Europa", Merkel ha logrado sobrevivir a su peor crisis cuando muchos creyeron que era el final de su carrera política.

Esa crisis se abrió con las elecciones del 24 de septiembre pasado, cuando los conservadores de Merkel obtuvieron su peor resultado desde 1949, provocando según la prensa alemana una "erosión del poder" de la canciller, elegida por primera vez en 2005.

Luego, ha necesitado seis meses --algo nunca visto en la historia desde la postguerra-- para formar gobierno y, al final, renovar difícilmente la coalición saliente con los socialdemócratas del SDP.

Merkel fue reelegida este miércoles con el voto de 364 diputados --sobre 688 válidos--, nueve más que la mayoría necesaria pero 35 menos que la mayoría teórica de 399 diputados conservadores y socialdemócratas.

Así, parece que el debate sobre la era postMerkel parece abierto. El jefe de los liberales Christian Lindner cree que "tras 12 años, el método Merkel está llegando a su fin".

- El inicio de la crisis -

Paradójicamente, fue la acogida de cientos de miles de migrantes en 2015 la que le dio al mismo tiempo una estatura histórica y sentó las bases de su declive.

En septiembre de 2015, dejando a un lado su legendaria prudencia, Merkel decidió abrir su país a 900.000 solicitantes de asilo, una medida que le hizo perder mucha popularidad y provocó un auge de los populistas de derecha.

Esa decisión, adoptada sin consultar con sus socios europeos, fue tomada según los analistas en nombre de "valores cristianos".

Merkel es en efecto hija de un austero pastor protestante que decidió ir a vivir en la Alemania del Este. Pese al entorno ateo y comunista donde creció, ella no perdió su fe.

Alumna aventajada que disfrutaba de las matemáticas y el ruso en la escuela, años después obtuvo un doctorado en Física Cuántica. Esperó a la caída del Muro de Berlín, a finales de 1989, para entrar en política, primero como portavoz del último gobierno de la RDA y luego como miembro de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Helmut Kohl.

Fue el entonces canciller Kohl, el "coloso", quien le dio sus primeras responsabilidades ministeriales. En aquella época, Kohl la llamaba con tono paternalista "la chiquilla".

Pero en 2000, aprovechando un escándalo financiero en el seno de su partido, eliminaría a su padre político y a todos sus rivales masculinos para alcanzar la presidencia de la CDU.

Todos habían subestimado a esta mujer, que cinco años después se convertiría en la primera canciller de Alemania.

- "Madre Angela" -

¿Quién hubiera apostado en 2005, tras su ajustada victoria contra el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que esta dirigente poco carismática acabaría considerada como la "canciller inamovible"?

Merkel heredó en gran medida la prosperidad económica impulsada por las impopulares reformas de Schröder. Y ya en el poder, "Madre Angela", como la apodó la prensa alemana, logró una trayectoria política sorprendente, fortaleciéndose crisis tras crisis.

Pero, a excepción de la crisis migratoria, Merkel ha sabido imponer su estilo atípico, que mezcla un gran conocimiento de las relaciones de poder, con un enorme pragmatismo -que suscita críticas sobre su supuesta falta de convicciones-, y una retórica muy sobria.

"Su forma de actuar recuerda el aikido", ese "arte marcial de los débiles", que consiste en "utilizar la energía de su adversario para dejarle caer por sí solo", analizaba recientemente el diario Handelsblatt.

De su vida privada, se sabe que ocupa un piso sin florituras en el centro de Berlín, y sus pocas pasiones conocidas son la ópera y las excursiones en el Tirol con su segundo esposo, un científico de renombre y alérgico a la vida pública, Joachim Sauer. Angela Merkel ha conservado el apellido de su primer esposo.

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AFP