Angela Merkel, de 64 años de los cuales 13 en el poder en Alemania, acaba de dar sus primeros pasos hacia el final de su carrera política, tras sufrir innumerables crisis en el seno de su coalición y duras críticas por su política migratoria, que la han fragilizado de forma irremediable.

La canciller, que sufrió el domingo un nuevo revés electoral regional, anunció este lunes a su partido que su actual mandato de jefa de gobierno, que termina en 2021, "será el último". También dijo que dejará en diciembre la presidencia de su formación, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que dirige desde hace 18 años.

Su actual cuarto mandato lo logró tras las elecciones del 24 de septiembre de 2017. Entonces los conservadores de Merkel obtuvieron su peor resultado desde 1949, provocando según la prensa alemana una "erosión del poder" de la canciller, que había sido elegida por primera vez en 2005.

Luego, necesitó seis meses --algo nunca visto en la historia desde la postguerra-- para formar gobierno y, al final, renovar difícilmente la coalición saliente con los socialdemócratas del SPD.

Hoy, Merkel "ya no es tan incuestionable como lo fue en las tres legislaturas precedentes", acaba de constatar su exministro de Finanzas, Wolfgang Schauble.

- El inicio de la crisis -

Paradójicamente, fue la acogida de cientos de miles de migrantes en 2015 la que le dio al mismo tiempo una estatura histórica y sentó las bases de su declive.

En septiembre de 2015, dejando a un lado su legendaria prudencia, Merkel decidió abrir su país a 900.000 solicitantes de asilo, una medida que le hizo perder mucha popularidad y provocó un auge de los populistas de derecha.

Esa decisión, adoptada sin consultar con sus socios europeos, fue tomada según los analistas en nombre de "valores cristianos".

Merkel es en efecto hija de un austero pastor protestante que decidió ir a vivir en la Alemania del Este. Pese al entorno ateo y comunista donde creció, ella no perdió su fe.

Alumna aventajada que disfrutaba de las matemáticas y el ruso en la escuela, años después obtuvo un doctorado en Física Cuántica. Esperó a la caída del Muro de Berlín, a finales de 1989, para entrar en política, primero como portavoz del último gobierno de la RDA y luego como miembro de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Helmut Kohl.

Fue el entonces canciller Kohl, el "coloso", quien le dio sus primeras responsabilidades ministeriales. En aquella época, Kohl la llamaba con tono paternalista "la chiquilla".

Pero en 2000, aprovechando un escándalo financiero en el seno de su partido, eliminaría a su padre político y a todos sus rivales masculinos para alcanzar la presidencia de la CDU.

Todos habían subestimado a esta mujer, que cinco años después se convertiría en la primera canciller de Alemania.

- "Madre Angela" -

¿Quién hubiera apostado en 2005, tras su ajustada victoria contra el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que esta dirigente poco carismática acabaría considerada como la "canciller inamovible"?

Merkel heredó en gran medida la prosperidad económica impulsada por las impopulares reformas de Schröder. Y ya en el poder, "Madre Angela", como la apodó la prensa alemana, logró una trayectoria política sorprendente, fortaleciéndose crisis tras crisis.

Pero, a excepción de la crisis migratoria, Merkel ha sabido imponer su estilo atípico, que mezcla un gran conocimiento de las relaciones de poder, con un enorme pragmatismo -que suscita críticas sobre su supuesta falta de convicciones-, y una retórica muy sobria.

"Su forma de actuar recuerda el aikido", ese "arte marcial de los débiles", que consiste en "utilizar la energía de su adversario para dejarle caer por sí solo", analizaba este año el diario Handelsblatt.

De su vida privada, se sabe que ocupa un piso sin florituras en el centro de Berlín, y sus pocas pasiones conocidas son la ópera y las excursiones en el Tirol con su segundo esposo, un científico de renombre y alérgico a la vida pública, Joachim Sauer. Angela Merkel ha conservado el apellido de su primer esposo.

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