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El presidente estadounidense, Donald Trump, espera al primer ministro iraquí, Haider al Abadi, en la Casa Blanca, en Washington DC, el 20 de marzo de 2017

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Los 68 países que combaten al grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Irak y Siria se reúnen este miércoles en Washington, mientras el presidente de EEUU, Donald Trump, promete acabar con los yihadistas, a pesar de la debilidad de la coalición por los desacuerdos estratégicos.

La cita representa un bautizo de fuego para el muy discreto secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, que recibirá a decenas de homólogos extranjeros, algunos inquietos por el riesgo de unilateralismo del Gobierno de Trump.

El actual presidente estadounidense fue elegido sobre la base de un programa nacionalista y aislacionista, y pretende aumentar el presupuesto de defensa en un 10%, frente a la bajada del 28% en los recursos para la diplomacia.

En ese contexto, se pidió al Pentágono preparar un plan completo, destinado a acabar con el grupo EI y "erradicar del planeta a ese enemigo abominable".

Al recibir el lunes en la Casa Blanca al primer ministro iraquí, Haider al Abadi, Trump reafirmó su determinación de "deshacerse" de esta organización sunita radical y se congratuló por los progresos de las fuerzas de Irak para retomar Mosul. Por su parte, Al Abadi pidió que la ayuda estadounidense "se acelere".

Las fuerzas iraquíes, apoyadas por la coalición internacional antiyihadista, lanzaron el 17 de octubre la ofensiva para recuperar Mosul, el último gran bastión del grupo EI en Irak.

Después de haber conquistado, a finales de enero, los barrios orientales, las fuerzas iraquíes desarrollan desde el 19 del mismo mes una operación en el oeste de la ciudad. El Pentágono estima que la victoria en Mosul es inevitable, a pesar de los duros combates que se esperan en esa ciudad.

- ¿Cómo y con quién? -

En cuanto a Siria, Raqa, la capital de facto de los yihadistas, se encuentra casi aislada del mundo y las principales vías de comunicación están ocupadas por las fuerzas kurdo-árabes, aliadas de la coalición.

Los militares estadounidenses piensan que los yihadistas ya no podrán controlar más que un último bastión en el valle del Éufrates, Deir Ezaor, en el este del país. El Pentágono estima que el grupo EI ha perdido el 65% de los territorios que detentaba durante su apogeo, en 2014.

Incluso así, la coalición está debilitada por desacuerdos entre algunos países sobre la estrategia a seguir en Raqa y Mosul. EEUU y Turquía están enfrentados sobre las fuerzas que deben conducir al asalto final a Raqa.

Ankara no quiere que participen las milicias kurdas YPG, a las que considera como grupo "terrorista". Sin embargo, esas milicias son la punta de lanza de la coalición árabe-kurda de las Fuerzas Democráticas Sirias, que el Pentágono considera que son las mejores para retomar Raqa rápidamente.

Una opción sería equipar a las fuerzas kurdas con armas pesadas. Otra, más aceptable para Turquía, sería despachar refuerzos estadounidenses para apoyarlas.

El Pentágono prevé enviar un millar de soldados suplementarios a Siria, con lo que se duplicaría la fuerza de 850 militares estadounidenses desplegados en ese país devastado por la guerra desde marzo de 2011.

Por otro lado, la coalición debe responder a la pregunta sobre el futuro estatus de los territorios liberados en Siria: autonomía bajo una forma u otra, o regresar al seno del régimen sirio.

Revitalizadas por el apoyo militar ruso desde septiembre de 2015, las fuerzas sirias han progresado en el norte del país y están muy cerca de Minbej, una ciudad liberada por los kurdos.

Del lado francés, un responsable diplomático dijo que esperan "las respuestas" de Washington sobre "cómo y con quién" Raqa debe ser reconquistada. La ofensiva sobre Mosul, que podría concluir a mediados de año, también causa disensiones entre los aliados.

AFP