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La comunidad filipina se moviliza ante las primarias demócratas en Nevada

Ninna Diaz, voluntaria de la campaña de Elizabeth Warren, fotografiada en Las Vegas el 21 de febrero de 2020. afp_tickers
Este contenido fue publicado el 22 febrero 2020 - 04:46
(AFP)

El boxeador Manny Pacquiao, cenas con cerdo asado y servicios religiosos: los activistas demócratas filipino-estadounidenses de Las Vegas están recurriendo a todas las herramientas posibles para motivar a su floreciente comunidad a participar en las primarias partidarias de este sábado en el estado de Nevada.

Los filipinos se han convertido rápidamente en la comunidad asiático-estadounidense más grande de este estado semidesértico del oeste del país. Según estimaciones, suman casi 200.000 sobre una población total de tres millones, forzando a los candidatos a reparar en ellos.

Por primera vez, en los comités demócratas el idioma tagalo hablado en Filipinas se usará en las tarjetas de votación junto con el inglés y el español.

"Estamos orgullosos de que nos estén reconociendo", dijo Margie Gonzales, una líder de la comunidad filipina. "Significa mucho", agregó.

Gonzales, que preside la comisión de isleños de Asia y el Pacífico (AAPI) del condado, también ha comenzado a capacitar a los políticos para que hablen algunas palabras en tagalo.

"Cuando comienzas a tocar puertas, es útil saludar a una familia filipina que te abre la puerta en tagalo", dijo. "Es una manera de hacer sonreír a esa persona".

Sentirse bienvenido es clave para una comunidad minoritaria en la que la inmigración y la xenofobia son las principales preocupaciones.

Al igual que los latinos, los filipino-estadounidenses tienden a votar por los demócratas.

"Cuando (el presidente Donald) Trump habla de no traer familiares y cosas así, eso mismo se aplica a los asiáticos", dijo Tick Segerblom, comisionado del condado de Clark, donde se encuentra Las Vegas. "Trump realmente ha sido una bendición en cuanto a organizar a los asiáticos".

Pero tradicionalmente los filipino-estadounidenses no suelen concurrir de forma masiva a las urnas.

Para contrarrestarlo, Gonzales y sus compañeros activistas introdujeron una tradición comúnmente utilizada durante las campañas electorales en Filipinas: el Kamayan, una gran fiesta comunal en la que los políticos comparten mesa con los ciudadanos y en las que se come cerdo asado.

- "El chirrido de un ratón" -

Las fiestas organizadas en Las Vegas por Gonzales hasta ahora no han respaldado a candidatos específicos.

El precandidato demócrata Tulsi Gabbard, de origen hawaiano, ha manifestado su deseo de participar en un Kamayan, al igual que Pete Buttigieg y Elizabeth Warren.

"Esta es una comunidad a menudo ignorada y siento que Elizabeth Warren celebra nuestra existencia y no nos usa como accesorios", dijo Ninna Diaz, una filipina de 27 años que participa en la campaña de la senadora.

Gonzales organizó recientemente reuniones en idioma tagalo para explicar el funcionamiento de las asambleas ciudadanas (caucus) que eligen en algunos estados a los delegados que participarán en la convención demócrata que designará al candidato presidencial del partido.

"El simple hecho de que muchos políticos me llamen a mí y a otros líderes filipino-estadounidenses muestra que nos estamos volviendo importantes", dijo.

"Nos están prestando atención, porque ahora saben que votamos", señaló. Y agregó: "Nuestra voz solía ser como el chirrido de un ratón (...) Pero ahora nos están escuchando".

En un signo de la creciente visibilidad de su comunidad, Segerblom y otros llevan a cabo una campaña para cambiar el nombre de un tramo del este de Las Vegas que alberga varios restaurantes y tiendas de la comunidad, a Little Filipinotown.

Gonzales recurrió igualmente a uno de los íconos más visibles de esta comunidad: la superestrella mundial del boxeo y senador de Filipinas Manny Pacquiao, quien estuvo en Las Vegas para una pelea en 2014.

"Pudimos llegar a su suite en un hotel y posó con nosotros, sosteniendo nuestra pancarta", dijo Gonzales, quien ahora usa la imagen del boxeador para impulsar las campañas de registro de votantes. "Eso hace que los filipinos se emocionen, e incluso, los que no son filipinos".

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