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Una playa palestina en Gaza, cerca agua contaminada. Decenas de niños palestinos necesitaron atención médica en los últimos meses tras sumergirse en el agua de la playa

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La muerte de un niño tras haber nadado en las aguas turbias de la Franja de Gaza deja patente el impacto de la polución y de los cortes eléctricos en este enclave palestino devastado por las guerras y sometido a bloqueo.

Mohamed al Sayis, de 5 años, murió en julio días después de haber chapoteado en el Mediterráneo, convertido en un desagüe de aguas residuales no tratadas en el territorio debido a una crisis humanitaria y económica crónica, afirman la familia y el ministerio de Sanidad.

Decenas de niños necesitaron atención médica en los últimos meses tras haberse sumergido en el agua de la playa, algo muy tentador cuando están de vacaciones, con temperaturas sofocantes en estas tierras áridas a la puerta del desierto, asegura el ministerio.

La contaminación de Gaza es un tema recurrente.

Años de bloqueo impuesto por Israel y Egipto, tres guerras entre 2008 y 2014, las divisiones palestinas y, según Israel, la corrupción y la negligencia de Hamas (el movimiento islamista en el poder) han devastado las infraestructuras en la estrecha franja en la que se hacinan dos millones de personas.

Les tensiones geopolíticas, el marasmo económico, la sobrepoblación y sus consecuencias sociales y sanitarias "corren el riesgo de convertir a Gaza en un lugar inhabitable antes de 2020", advirtió en 2015 un órgano de la ONU.

En realidad puede que ya lo sea, afirmó en julio Robert Piper, responsable humanitario de la ONU en los territorios palestinos, basándose en un nuevo informe.

- Cloaca en el mar -

Las luchas interpalestinas lo han complicado aún más.

La Autoridad Palestina, embrión de un futuro Estado reconocida internacionalmente pero expulsada de Gaza por Hamas en 2007, ha decidido ejercer presión sobre el movimiento islamista.

En abril, la Autoridad Palestina, confinada en la Cisjordania ocupada, redujo sus pagos a Israel por el suministro de corriente a Gaza, donde la única central eléctrica apenas funciona.

La penuria eléctrica es tal que todas las plantas de tratamiento de las aguas están paradas, recalca el centro de derechos humanos Al Mezan.

Al menos 100.000 metros cúbicos de aguas residuales se vierten cada día en el mar, advierte la ONU. Más de dos tercios de los 40 kilómetros de costa están contaminados, insiste.

La playa israelí de Ashkelon, a unos kilómetros al norte de Gaza, permaneció cerrada temporalmente en julio debido, según Israel, a las contaminación fecal procedente del enclave palestino.

El ministerio de Sanidad gazatí desaconseja bañarse en las playas. Pero, con 35 grados en el exterior, la tentación de hacerlo es enorme, sobre todo porque las piscinas públicas escasean y las casas tienen racionada el agua.

- "Sólo tenemos el mar" -

Alrededor del 95% de la capa freática de Gaza no es potable.

Gaza necesita 120 millones de metros cúbicos de agua potable suplementaria al año, afirma Yaser al Shanti, que dirige la autoridad encargada del agua en el territorio.

Los más afortunados, como Humam, de 34 años, usan agua procedente de una reserva con filtro.

"El agua del grifo no se puede beber ni sirve para ducharse. El agua marina está contaminada y mezclada con las aguas de las cloacas", explica.

Cientos de niños siguen jugando en las playas y el viernes, día en que no tienen clase, se cuentan por miles.

Al igual que ellos, Mohamed al-Sayis nadó con sus hermanos y hermanas en Sheij Ijlin, en el sur de la Franja de Gaza, tras conseguir convencer a su padre Ahmed. "Hace un calor húmedo. No tenemos electricidad, agua, ni ventilador en casa", afirma su padre, abrumado. "Sólo tenemos el mar".

Los niños jugaron en el agua durante horas y luego se sintieron mal. "Cuando volvimos por la noche, me di cuenta de que Mohamed se encontraba realmente mal", recuerda Ahmed al Sayis.

Los niños fueron hospitalizados. Mohamed falleció a los diez días. Diagnóstico médico: un síndrome de Ekiri (una infección bacteriana se complicó y derivó en una encefalopatía). Sus hermanos sanaron.

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AFP