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Exterior de la Madrasa Sankore en Tombuctú el 19 de septiembre de 2016. Las puertas de esta mezquita del siglo XV fueron atacadas por yihadistas en esta antigua ciudad de Malí, hace ya cuatro años, y acaban de ser restauradas

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La Corte Penal Internacional (CPI) pronunciará el martes una sentencia histórica contra el yihadista maliense que reconoció haber destruido los mausoleos protegidos de Tombuctú, una decisión que podría enviar un "mensaje fuerte" contra la destrucción de bienes culturales.

Según la UNESCO, 55 lugares culturales están clasificados oficialmente "en peligro" en el mundo y muchos de ellos son con frecuencia destruidos, especialmente en Irak o Siria.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió esta semana a los Estados proteger sus "tesoros de la humanidad".

"Los combatientes que atacan los tesoros culturales quieren no solo dañar esos bienes, sino tratar de romper el tejido social", afirmó, días después de que se volviera a instalar en Tombuctú la "puerta secreta" de la mezquita Sidi Yahia, que fue destruida por los yihadistas.

Ban Ki-moon espera además que este juicio, el primero en la CPI por destrucción de bienes culturales, pondrá "fin a la impunidad".

El tuareg Ahmad Al Faqi Al Mahdi es acusado de crimen de guerra por haber "dirigido deliberadamente ataques" contra nueve de los mausoleos de Tombuctú y contra la puerta de la mezquita Sidi Yahia entre el 30 de junio y el 11 de julio de 2012.

Después de haberse declarado culpable al inicio de su proceso, este hombre pidió perdón a su pueblo, asegurando estar "lleno de remordimiento y arrepentimiento".

Dijo que en ese momento estaba "bajo la influencia" de los grupos yihadistas y pidió a los musulmanes del mundo entero resistirse a realizar "ese tipo de acciones".

La procuradora afirma que el acusado, nacido hacia 1975, era un miembro de Ansar Dine, uno de los grupos yihadistas relacionados con Al Qaida que controlaron el norte de Malí durante diez meses en 2012, antes de ser expulsados en gran parte por una intervención internacional lanzada en enero de 2013 por Francia.

Como jefe de la Hisba, brigada islámica de costumbres, habría ordenado y participado en los ataques contra los mausoleos, destruidos con picos, azadones y buriles.

Para sus abogados, el acusado es "un hombre honesto" que, en un momento dado, "se equivocó". "Es un hombre que deseaba construir algo mejor", había afirmado su abogado Jean-Louis Gilissen en la defensa.

- Piden de 9 a 11 años de cárcel -

En este proceso, hubo varios hechos inéditos: primer acusado en reconocer su culpabilidad, Ahmad Al Faqi Al Mahdi es el primer presunto yihadista juzgado en La Haya y el primer acusado en el marco del conflicto maliense.

La acusación requirió entre 9 y 11 años de cárcel, o sea una pena que reconoce a la vez la gravedad del crimen y la colaboración del acusado. La defensa se había comprometido a no apelar si la pena decidida por los jueces queda en esa duración.

Para Carrie Comer, de la Federación Internacional de Derechos Humanos, la pena no puede ser "muy baja": "No se trata de un crimen sin víctimas y es importante enviar el mensaje de que la destrucción de bienes culturales es un crimen y que será castigado".

Fundada a partir del siglo V por tribus tuareg, aprovechándose de la prosperidad del comercio de caravanas, Tombuctú se convirtió en un gran centro intelectual del islam y tuvo su apogeo en el siglo XV.

Los venerados personajes enterrados en los mausoleos le dieron a Tombuctú el sobrenombre de "Ciudad de los 333 santos" que, según expertos malienses del islam, son considerados como los protectores de la ciudad, y pueden ser invocados para bodas o para implorar la lluvia o luchar contra la hambruna.

Estos ritos, contrarios a la visión rigorista del islam, llevaron a los yihadistas a tratar de erradicarlos primero con exhortaciones y luego con la destrucción de los mausoleos, según la acusación.

Pese a que la lista de los sitios en peligro aumenta, es poco probable que se realicen otros juicios. Ni Irak ni Siria firmaron el Estatuto de Roma, tratado fundacional de la CPI, por ello ninguna investigación es posible sin la intervención de la ONU.

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AFP