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Una parte de la Torre Eiffel permanece sumergida tras la gran crecida del Sena, el 3 de junio en París

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La crecida récord del Sena en 1910 pasó a la Historia como la mayor catástrofe natural del siglo XX en París. El río inundó durante días la capital y otras localidades cercanas.

El desbordamiento dejó cinco muertos y las fotografías de la época muestran calles inundadas, barcas bordeando las estaciones de tren o grandes jardines transformados en lagos.

En la periferia, el agua invadió fábricas y almacenes cercanos al río. De la noche a la mañana, miles de trabajadores se encontraron sin ingresos. La madera almacenada en los muelles se fue río abajo, y los habitantes trataban de pescar los troncos al vuelo.

El verano de 1909 había sido lluvioso. El otoño y el invierno lo fueron todavía más: lluvia y nieve hasta el 31 de diciembre, tormentas más violentas a partir del 9 de enero.

El 20 de enero de 1910 se prohibió la navegación a los marineros. Al día siguiente, el Sena superó los cuatro metros en la capital, casi un metro por encima de la cota de alerta (3,20 m). El 28 de enero, el río alcanzó su máximo histórico: 8,62 metros.

En el centro de la capital, la crecida actual sigue lejos de estos niveles. La referencia, la estatua del zuavo del puente del Alma, tenía este viernes el agua a la altura de la cadera. En 1910, le llegó hasta los hombros.

Ochenta kilómetros más al sur en cambio, la ciudad de Nemours, cortada en dos por el agua el miércoles, vio superar la cota histórica de 4,25 metros registrada hace 116 años.

Aparte de su tamaño, la inundación de 1910 fue también insólita por su duración. El 30 de enero el agua rozó el cuello de la estatua del puente parisino, pero hubo que esperar hasta el 15 de marzo para que el Sena recuperase su cauce, y unas semanas más para que la vida volviese a la normalidad en París.

La reapertura de las líneas de metro tuvo lugar en abril. Los barrios al borde del río se habían llenado de agua, hubo que trasladar a los animales del Jardín de Plantas, operación en la que una jirafa, mascota de los parisinos, perdió la vida.

El agua desbordó las alcantarillas. Los sótanos del Palacio Bourbon, sede de la Asamblea Nacional, se inundaron. Hasta los barrios alejados del Sena, como el bulevar Haussmann o la estación de Saint-Lazare, también se vieron afectados.

Más de 14.000 edificios se vieron afectados en toda la capital, con daños equivalentes a 380 millones de euros (430 millones de dólares) al valor actual.

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AFP