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El ministro del Interior de la región alemana de Baja Sajonia, Boris Pistorius, en Hanover el 28 de marzo de 2017 hablando sobre la voluntad "paranoica" de Turquía de espiar a simpatizantes del predicador Fethullah Gülen

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Un alto responsable alemán denunció este martes la voluntad "paranoica" de Turquía de espiar en Alemania a los simpatizantes del predicador Fethullah Gülen, una nueva discordia que reaviva la crisis entre ambos países.

"Respecto al comportamiento de las autoridades turcas, debemos decir muy claramente (...) que se trata de un miedo al complot que se puede calificar de paranoia", indicó el ministro de Interior de Baja Sajonia (noroeste de Alemania), Boris Pistorius.

El responsable socialdemócrata, que supervisa los servicios regionales de inteligencia, declaró que Ankara le había pedido a Berlín que la ayudara a espiar a 300 personas y organizaciones por toda Alemania, consideradas próximas al movimiento de Gülen, a quien el Gobierno turco acusa de orquestar el golpe de Estado fallido el pasado mes de julio.

"Es completamente insoportable e inaceptable", lanzó Pistorius, instando al Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, que apenas sale de una controversia con Turquía a raíz de la campaña del referéndum turco del 16 de abril, a encontrar "las palabras justas y claras" frente a Ankara.

Horas después, la fiscalía federal alemana abrió una investigación contra persona desconocida en reacción por esas sospechas de espionaje, anunció una portavoz, Frauke Köhler.

"El éxito de nuestra investigación dependerá en gran medida de las informaciones que nos den las autoridades del contraespionaje alemán", añadió Köhler.

Entre 10 y 15 de los objetivos de Ankara, incluyendo al menos una escuela y dos empresas, se encuentran en Baja Sajonia. Según Pistorius, el Gobierno regional les advertirá de que están siendo espiadas y que corren el riesgo de sufrir "represalias que podrían llegar incluso a la encarcelación" si viajan a Turquía.

El ministro afirmó que no dispone de "ningún elemento que relacione a los simpatizantes de Gülen con ninguna infracción penal" o que los implique "en el golpe de Estado" abortado el pasado julio contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

- Escepticismo sobre Gülen -

La insistencia de Ankara en responsabilizar a Fethullah Gülen de la intentona golpista ya ha originado tensiones entre Alemania y Turquía en las últimas semanas, entre otros temas de discordia.

Las autoridades turcas convocaron el pasado martes al encargado de negocios alemán para protestar por que el jefe de los servicios de inteligencia exterior alemanes (BND), Bruno Kahl, manifestó sus dudas acerca de la implicación del predicador Gülen, exiliado en Estados Unidos.

El jefe de los servicios de inteligencia interior alemanes, Hans-Georg Maassen, mostró su preocupación a principios de marzo por el recrudecimiento de las actividades de los servicios turcos en Alemania.

Las relaciones entre Berlín y Ankara, muy deterioradas distintos frentes a raíz de la vasta represión perpetrada por el Gobierno turco tras el golpe, empeoraron en marzo tras la cancelación de mítines favorables al presidente Erdogan en varias ciudades alemanas.

El jefe de Estado turco acusó entonces a la canciller Merkel de "prácticas nazis".

Los dirigentes turcos han acusado también a las autoridades alemanas de "apoyar el terrorismo", aludiendo a los separatistas kurdos y los partidarios de Gülen.

Por su parte, a Berlín le preocupa que Turquía exporte a Alemania los conflictos que enfrentan a simpatizantes y detractores de Erdogan, por un lado, y a turcos y kurdos por otro.

El aumento de las tensiones entre Turquía y Europa, más allá del caso alemán, se ha producido a menos de un mes de un referéndum en Turquía para que se revise la Constitución con el fin de reforzar los poderes del presidente, lo que podría permitirle a Erdogan permanecer en el poder hasta 2029.

Sus opositores acusan al presidente turco de haber adoptado una deriva autoritaria, principalmente por las amplias purgas contra los medios de comunicación y a la oposición.

AFP