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La cristiana Asia Bibi dejó Pakistán y se reencontró con su familia en Canadá

El retrato de la cristiana Asia Bibi, acusada de blasfemia y condenada a muerte antes de ser absuelta, pisoteada durante una manifestación el 2 de noviembre de 2018 en Islamabad afp_tickers
Este contenido fue publicado el 08 mayo 2019 - 11:45
(AFP)

La cristiana paquistaní Asia Bibi comenzó una nueva vida en Canadá este miércoles, más de seis meses después de ser absuelta de una condena a muerte por blasfemia que provocó indignación en el extranjero y tras una saga de una década que puso en evidencia el extremismo religioso en su país.

Ni Islamabad ni Ottawa han confirmado su paradero, pero una fuente canadiense confirmó a la AFP que Bibi "ahora está en Canadá" y que se ha reencontrado con sus dos hijas.

Más temprano, el abogado de Bibi, Saif ul Mulook, había afirmado que sus propias "fuentes" le habían permitido deducir que se hallaba en Canadá, país al que huyeron sus hijas hace varios meses, mientras que una fuente gubernamental paquistaní, que pidió el anonimato, declaró a la AFP que la mujer había dejado el país "por voluntad propia".

Una de las hijas de Bibi, Esham Ashiq, dijo a AFP en octubre que tenía esperanzas de reunirse con su madre y dijo que "agradecería a Dios" por su liberación.

Bibi había sido condenada a muerte por blasfemia en 2010, a raíz de una discusión por un vaso de agua: alegando motivos religiosos, dos musulmanas se negaron a compartir un vaso de agua con ella. Discutieron y días más tarde contaron el caso a un imán local que la acusó de haber "insultado" al profeta del islam. Ella siempre lo ha negado.

El caso se convirtió en un símbolo de las derivas de la ley sobre la blasfemia en Pakistán, donde según sus detractores se instrumentaliza para solucionar conflictos personales mediante acusaciones falsas.

Aunque varias fuentes parecían insinuar el miércoles la partida de Bibi a Canadá, el primer ministro Justin Trudeau evitó confirmarlo por "cuestiones de privacidad y de seguridad sensibles".

La primera ministra británica, Theresa May, sin embargo, insinuó delante de la Cámara de los Comunes que Bibi viajaba a Canadá. "Canadá hizo esta oferta y pensamos que era justo y apropiado que [la] apoyemos", afirmó.

Sin confirmar su paradero, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo que Washington "acoge con agrado la noticia de que Asia Bibi se ha reunido de manera segura con su familia [..] Asia Bibi es ahora libre".

"Estados Unidos se opone uniformemente a las leyes de blasfemia en cualquier parte del mundo, ya que ponen en peligro el ejercicio de las libertades fundamentales", indicó en un comunicado.

Por su parte, Omar Waraich, vicedirector del programa Asia del Sur de Amnistía Internacional dijo que "es un gran alivio que esta dura experiencia vergonzosa se haya terminado por fin y que Asia Bibi y su familia estén a salvo".

- "Abrogar" la ley -

"Nunca tuvo que haber sido encarcelada, y aún menos sufrir amenazas constantes", añadió Waraich y llamó a "abrogar" la ley sobre la blasfemia en Pakistán.

El Tribunal Supremo, principal instancia judicial del país, la absolvió en octubre pasado tras haber pasado más de ocho años en el corredor de la muerte.

La sentencia provocó actos violentos en varias localidades del país. Miles de islamistas bloquearon durante tres días las principales carreteras para exigir su muerte en la horca.

En enero, la misma corte se reafirmó rechazando cualquier tipo de recurso contra la absolución de Bibi, una obrera agrícola de unos 50 años.

Desde entonces, Bibi se encontraba supuestamente bajo vigilancia. Islamabad no ha comunicado en qué condiciones vivía ni han trascendido durante los últimos meses.

El caso desató una ola de indignación en todo el mundo. Una de sus hijas se reunió dos veces con el papa Francisco y Benedicto XVI también había pedido su liberación.

"Asia Bibi es por fin libre", reaccionó una asociación de cristianos británicos de origen paquistaní (British pakistani christian association).

"La víctima más conocida de la ley paquistaní sobre la blasfemia fue liberada finalmente en su país natal, donde se convirtió en la figura más odiada pese a que los tribunales la exoneraron de las acusaciones falsas por las que permaneció en una celda de aislamiento durante casi diez años", añadió la asociación en un comunicado.

Los cristianos representan alrededor del 2% de la población paquistaní, en su inmensa mayoría musulmana. Viven a menudo en barrios muy pobres y desempeñan empleos mal remunerados.

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