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El candidato de la CUP en las elecciones catalanas del pasado 27 de septiembre, Antonio Baños (izq), durante la asamblea de este domingo 27 de diciembre en Sabadell (Barcelona)

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La izquierda anticapitalista e independentista de Cataluña aplazó desde este domingo al próximo sábado su decisión de apoyar o no la formación de un gobierno que avance hacia la secesión de España dirigido por el presidente saliente Artur Mas.

Su coalición Juntos por el Sí (izquierda y derecha) obtuvo 62 diputados en las elecciones regionales del pasado 27 de septiembre y necesitaba el apoyo de la izquierda anticapitalista de la CUP (10 escaños) para investir como presidente a Artur Mas, rechazado por los anticapitalistas por su liberalismo.

Tras meses de negociaciones y con el 9 de enero como fecha límite para evitar la repetición de las elecciones, más de 3.500 militantes de la CUP se reunieron este domingo en una asamblea para decidir su posición final.

Pero al cabo de diez horas de debate y votaciones, los militantes de este pequeño partido, contrario a la Unión Europea y a la OTAN, quedaron totalmente divididos: 1.515 votos a favor de ceder ante Mas y 1.515 en contra.

Ahora será el consejo político de esta formación, formado por 60 representantes de las asociaciones territoriales y de las diferentes agrupaciones políticas que la integran, quienes tomarán la decisión final en una reunión el próximo 2 de enero.

"Las aritméticas son diabólicas pero más allá de las aritméticas, tenemos un reto político, un reto de debatir y de encontrar soluciones a partir de este resultado", dijo el líder parlamentario de la CUP, Antonio Baños, en una comparecencia ante la prensa, sin preguntas.

"Juntos por el Sí tiene la posibilidad de generar una nueva propuesta, de entender que la propuesta que ha puesto sobre la mesa no tiene un apoyo mayoritario", añadió su número dos Anna Gabriel.

- Proceso sin apoyos suficientes -

Los independentistas consiguieron mayoría absoluta en el parlamento regional tras los comicios de septiembre y, a principios de noviembre, aprobaron una polémica moción declarando el inicio de un proceso de secesión en esta rica región de 7,5 millones de habitantes y su insumisión a las instituciones de españolas.

Pero fueron incapaces de pactar la formación de un gobierno dado que Juntos por el Sí necesitaba al menos a dos diputados de la CUP, que reclamaban la aplicación de un extenso plan de medidas sociales y la elección de un presidente de consenso.

Esta semana la coalición presentó su propuesta con un plan de 270 millones de euros para luchar contra la pobreza infantil y los desalojos y paralizar algunas privatizaciones. Pero mantuvo la candidatura de Mas, criticado por la CUP por las políticas de austeridad y los escándalos de corrupción en su partido, CDC.

La postura final de esta formación mantiene en vilo a la región que si no consigue dotarse de un nuevo gobierno, el 9 de enero, deberá celebrar nuevas elecciones, las cuartas desde 2010.

En el conjunto de España, la situación política también está marcada por la incertidumbre tras las elecciones legislativas del pasado domingo. Los conservadores del jefe de gobierno saliente Mariano Rajoy ganaron pero lejos de la mayoría absoluta y sin aliados para lograr pactos de gobierno.

En estos mismos comicios, los independentistas retrocedieron en Cataluña ante el empuje del partido de izquierda radical Podemos, que se opone a la secesión pero defiende un referéndum sobre la independencia, como los realizados en Escocia o en la provincia canadiense de Quebec.

AFP