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El presidente de EEUU, Donald Trump, durante la jura de James Mattis como secretario de Defensa el 27 de enero de 2017 en el Pentágono, en Washington

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La decisión de Donald Trump de suspender el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de siete países mayoritariamente musulmanes fue condenada por naciones como Irán e Indonesia, estimando que es un "regalo a los extremistas" y que "afecta a la lucha contra el terrorismo".

Aliados occidentales históricos de Estados Unidos también reaccionaron con condenas, como hizo este domingo la canciller alemana, Angela Merkel, quien consideró que "no se justifica" el decreto en la lucha contra el terrorismo.

El decreto Trump "pasará a la historia como un gran regalo para los extremistas y sus protectores", afirmó este domingo el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, en un tuit.

Zarif agregó, en un segundo de tuit, que "esta discriminación colectiva ayuda a los terroristas a reclutar ampliando la fractura iniciada por los demagogos extremistas".

Especialmente, aseguró, en un momento en que "la comunidad internacional necesita diálogo y cooperación para atacar las raíces de la violencia y el extremismo", sobre todo en Oriente Medio.

Teherán anunció el sábado que aplicaría la reciprocidad a ciudadanos estadounidenses.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores indonesio, país de 255 millones de habitantes, en donde el 85% profesa el islam como religión, lamentó "profundamente" la decisión estadounidense.

Pese a no figurar en la lista de siete países afectados por el decreto, Indonesia "lo lamenta profundamente porque considera que afectará el combate global contra el terrorismo" y se traducirá por "una gestión negativa de los refugiados", dijo a la AFP el portavoz del Ministerio, Arrmanatha Nasir.

El decreto de Trump, que entró en vigor el viernes, prohíbe el ingreso durante 90 días a Estados Unidos de ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

En Jartúm, capital de Sudán, el Ministerio de Relaciones Exteriores lamentó que esta decisión intervenga una vez derogadas las "históricas" sanciones económicas estadounidenses el 13 de enero.

En Yemen, que se encuentra en guerra, el Gobierno dirigido por los rebeldes chiitas hutíes en Saná, no reconocido por la comunidad internacional, denunció también el decreto.

En Irak, la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento pidió la reciprocidad con todas las medidas de Estados Unidos.

Con la excepción de estas reacciones, ningún otro país de mayoría musulmana ha reaccionado oficialmente. De momento, las monarquías del Golfo, Egipto o el Magreb guardaban silencio.

- Merkel condena el decreto -

Entre los históricos aliados occidentales de Estados Unidos, el decreto también parecía inadmisible.

Este domingo, la canciller alemana, Angela Merkel, condenó la decisión.

Merkel "está convencida de que incluso en la necesaria batalla contra el terrorismo, no se justifica colocar a gente de cierto origen o creencia bajo la sospecha general", dijo en un comunicado Steffen Seibert, su portavoz.

La canciller "lamenta la prohibición de ingreso" a EEUU y recordó a Trump en su primera entrevista telefónica el sábado, según su portavoz, las obligaciones de la Convención de Ginebra sobre los refugiados que "pide a la comunidad internacional que acoja a las personas que huyen de la guerra".

Reino Unido, otro indefectible aliado de Estados Unidos, se declaró finalmente este domingo "en desacuerdo" con las restricciones migratorias impuestas por Trump.

La primera ministra, Theresa May, había generado controversia el sábado al rehusar condenar la medida en una rueda de prensa durante su viaje a Turquía.

Pero este domingo, Downing Street reaccionó subrayando que estaba "en desacuerdo con esa forma de encarar" los temas migratorios.

El sábado, en respuesta a la medida y la confusión que generó el decreto, Canadá, adoptó una postura radicalmente contraria a la de Trump.

En un tuit, el primer ministro, Justin Trudeau, envió un mensaje "a los que huyen de la persecución, el terror y la guerra" para hacerles saber que "Canadá los recibirá independientemente de su fe".

También el sábado, el presidente francés, François Hollande, instó a Trump a "respetar" el principio de "acogida de refugiados".

El presidente francés, que se entrevistó por teléfono con Trump, al parecer le recordó, según el Palacio del Elíseo, "su convicción de que el combate por la defensa de nuestras democracias" solo es "eficaz" si se basa en el "respeto de los principios que las fundan, en particular, la acogida de refugiados".

El primer ministro belga, Charles Michel, también expresó su "desacuerdo" con esta prohibición.

En Holanda, el ministro de Relaciones Exteriores, Bert Koenders, estimó en un comunicado como "importante" que el decreto "no lleve a discriminaciones".

El ministro de Relaciones Exteriores suizo, Didier Burkhalter, subrayó por su parte que su país "siempre se opuso a la discriminación de seres humanos por su religión o su origen" y estimó que el decreto "va claramente en la mala dirección".

En una declaración disonante, el presidente checo, Milos Zeman, felicitó el decreto estimando, según un tuit de su portavoz, que Trump "protege a su país".

AFP