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La canciller alemana Angela Merkel (C), junto al ministro de Defensa y el jefe de Gabinete, participan de una reunión con representantes de organizaciones vinculadas a la política migratoria, el 10 de diciembre de 2015 en Berlín

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La canciller alemana Angela Merkel tendrá que enfrentarse a partir del lunes, en el congreso de su partido conservador CDU, a la división dentro de sus propias filas por la política migratoria, que también le ha hecho perder popularidad.

La líder de 61 años, que lleva diez años en el poder y acaba de ser nombrada personalidad del año por la revista norteamericana Time, ha modificado en las últimas semanas su política migratoria, endureciendo un poco las condiciones de acogida de los refugiados, muchos de ellos sirios.

A nivel europeo Merkel está impulsando un acercamiento con Turquía para frenar la llegada de migrantes y quiere un nuevo sistema de cuotas de repartición de migrantes dentro de la Unión Europea, a pesar de la oposición de los países de Europa Central.

En este contexto, Merkel se enfrenta a uno de los congresos más difíciles de su formación, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que gobierna en coalición junto al Partido Socialdemócrata (SPD).

Según el periódico liberad Süddeutsche Zeitung, su discurso en el congreso que se celebra en Karlsruhe (suroeste) será "uno de los más importantes de su carrera", mientras que Der Spiegel asegura que está en juego su autoridad y su capacidad para "cerrar filas" en torno a su figura.

Las críticas han venido incluso de su influyente ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que comparó la política de Angela Merkel a un esquiador que provoca una avalancha. O del presidente de Consejo Europeo, Donald Tusk, que le pidió un cambio de rumbo.

Por su parte, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), que forma parte del grupo parlamentario de la CDU, reclama insistentemente a Merkel un límite cifrado al número de migrantes que pueden entrar en el país, algo que ella rechaza categóricamente.

La canciller, que el año pasado fue reelegida triunfalmente a la cabeza de su partido, no tendrá que enfrentarse a un voto de confianza pero sí está prevista una moción sobre su política migratoria, de la que todavía se desconoce el contenido.

El partido conservador teme que las divisiones tengan consecuencias en las citas electorales del año que viene, cuando están previstas cinco elecciones regionales, entre ellas en Baden-Wurtemberg y en Renania-Palatinado dentro de tres meses.

Aunque Merkel todavía no ha dicho qué piensa hacer en las elecciones legislativas de 2017, todo lleva a pensar que buscará un cuarto mandato.

La CDU también tiene que intentar mantener en su seno a los militantes más conservadores, que están huyendo a Alternative für Deutschland (AfD), un partido xenófobo que gana adeptos coincidiendo con la llegada masiva de refugiados y que ya roza el 10% de intención de voto.

Aunque en las ultimas semanas el número de llegadas se ha reducido por el clima invernal, más de 964.000 migrantes han llegado a Alemania en lo que va de 2015.

AFP