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Unas grúas, en marcha en las obras del Palacio de Berlín el 6 de junio de 2016

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La economía alemana no consiguió mantener en el segundo trimestre su cadencia, pero siguió ostentando un honorable crecimiento, superior a las previsiones, un dato que prefigura su capacidad de resistencia al efecto Brexit.

El Producto Interior Bruto (PIB) de la mayor economía europea aumentó un 0,4% entre abril y junio, el doble de la estimación media de los expertos.

"En el segundo trimestre no hubo ningún tipo de debilidad estructural", afirmó Stefan Kipar, economista de BayernLB.

Los analistas establecieron de inmediato proyecciones tranquilizadoras para el resto del año.

"La economía alemana podría crecer del 1,8% al 1,9%" en 2016, afirma Andreas Rees, de Unicredit.

Commerzbank aumentó su previsión de aumento del PIB al 1,8%, frente al 1,5% en su previsión anterior.

El Gobierno y el Bundesbank (banco central) estiman que el crecimiento será del 1,7%, después del 1,5% registrado en 2015.

El año había comenzado a todo vapor, con un crecimiento del 0,7% en el primer trimestre, gracias a condiciones meteorológicas clementes. Se esperaba en consecuencia una pérdida de ritmo, pero esta fue temperada, entre otras cosas por el dinamismo del comercio exterior.

- Exportaciones en aumento -

Alemania, con exportaciones que superan los 100.000 millones de euros mensuales, observaba con ansiedad la desaceleración de la economía china y de otros grandes mercados emergentes, así como el aumento de la inestabilidad geopolítica en numerosas regiones del planeta.

Pero los coches, los productos químicos y la maquinaria 'Made in Germany' siguieron vendiéndose satisfactoriamente.

"Según datos provisionales, las exportaciones aumentaron respecto al primer trimestre de 2016 y las importaciones retrocedieron ligeramente", indicó la Oficina Nacional de Estadísticas en un comunicado, que publicará los números detallados el 24 de agosto.

Los gastos de los hogares y el gasto público también contribuyeron al crecimiento del segundo trimestre. El consumo se vio favorecido por la vitalidad del mercado laboral, con el menor índice de paro en los últimos 25 años, y por el alza de los salarios, con precios estables.

El único sector que desentona es el de la construcción, que había mantenido un sólido crecimiento en el primer trimestre, gracias a un inverno relativamente cálido.

El tercer trimestre se inició tras el referéndum del 23 de agosto en Reino Unido, que aprobó la salida de ese país de la Unión Europea (UE).

Los analistas advierten de que el impacto de esa decisión y el proceso de ruptura que se inicia afectarán el crecimiento, pero que la economía alemana sabrá capear el temporal.

Sus principales argumentos son "unos fundamentos sólidos, un mercado laboral en gran forma y los ingresos reales en alza, así como una política fiscal ligeramente estimulante y unas excelentes condiciones de financiación", sostiene Holger Schmieding, del banco Berenberg.

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AFP