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Un tren bala Shinkansen circula por un paso elevado sobre una calle de Tokio, este lunes 14 de agosto en la capital japonesa

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La economía japonesa creció un 1% en el periodo entre abril y junio, acumulando seis trimestres de expansión, que constituyen el periodo más sostenido de auge en una década, unas cifras que dan un respiro al Gobierno del primer ministro Shinzo Abe.

El crecimiento del PIB en Japón, que corresponde a una expansión del 4% en términos anualizados, se sustentó en la sólida demanda interna y supera con creces las previsiones de los expertos.

La tercera economía mundial ha logrado un ritmo sostenido de crecimiento por la solidez de las exportaciones, incluyendo los componentes de móviles y chips, y por las inversiones relacionadas con los Juegos Olímpicos de Tokio-2020.

Estos datos se sitúan por encima de las expectativas de los expertos consultados por la agencia Bloomberg, que apostaban por una expansión del 0,6%, y además están por encima de la cifra de un 0,4% alcanzada en el primer trimestre.

Durante años, la agresiva política monetaria expansiva dirigida a fortalecer el alicaído consumo y la débil inflación no había dado los resultados esperados.

Pero los últimos datos muestran que el consumo privado subió un 0,9% en el segundo trimestre, frente un crecimiento del 0,4% en el periodo anterior. Esta partida supone más de la mitad del PIB de Japón.

Las estadísticas publicadas este lunes son buenas noticias para el primer ministro Shinzo Abe, cuyo Gobierno marca mínimos de popularidad.

Este mes tuvo que reformar su gabinete para restaurar la confianza de la ciudadanía después de un escándalo por el manejo indebido de información militar y las acusaciones de que Abe había favorecido a amigos en temas comerciales, algo que él siempre ha negado.

El primer ministro llegó al poder con la promesa de tener una solución a la perenne deflación, la denominada "abenomics" (la política económica de Abe), una mezcla de gasto público, una política monetaria expansiva y varias reformas estructurales. Hasta ahora, esta estrategia no había dado los resultados esperados.

- Una mejora cíclica -

"La cuestión clave es saber si la demanda interior va a seguir progresando, pero para esto todavía tienen que resolverse temas estructurales", dijo recientemente en un informe Toru Suehiro, economista de Mizuho Securities.

El Banco de Japón tiene como objetivo que la inflación llegue a un nivel de 2%, pero los expertos proyectan que esta cifra sólo podrá alcanzarse en 2020, cuatro años después de lo previsto.

Para Junko Nishioka, de Sumitomo Mitsui Banking Corporation, los datos de este lunes son una sorpresa agradable. En los próximos meses, esta tendencia podría seguir gracias a "una mejora de la remuneración general de los asalariados que ha sido constatada en el último tiempo", dijo el experto.

Sin embargo, para Junko Nishioka estos datos se deben más a una "mejora cíclica de la actividad, más que a la 'abenomics". "Para impulsar realmente la tasa de crecimiento potencial de Japón, hay que abordar la cuestión del declive demográfico", explicó.

La reciente bonanza fue atribuida por el FMI a las "condiciones exteriores favorables", en un informe en el que instó a las autoridades a que aprovechen la ocasión para "hacer avanzar un conjunto de reformas completas y coordinadas".

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AFP