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Un trabajador en un barco en los astilleros de Vigo, el 21 de enero de 2015

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Los españoles acudirán a las urnas el 20 de diciembre con un panorama económico relativamente mejor al de finales de 2011, cuando los conservadores llegaron al poder, pero con asignaturas pendientes como el alto desempleo y la elevada deuda pública.

- Una economía en el limbo -

En diciembre de 2011, cuando Mariano Rajoy tomó la presidencia de gobierno tras ocho años de poder socialista, España estaba en el limbo.

El estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 frenó el sector de la construcción, motor del crecimiento en los años 2000, e hizo tambalear al sector bancario, enfrentado a numerosos impagos de familias y empresas impactadas por la crisis que no podían devolver sus deudas.

El país estaba en recesión, la tasa de desempleo pasó del 8,57% en 2007 al 22,56% en 2011, con más de cinco millones de personas en el paro. Las regiones y el Estado central se ahogaban en su deuda.

- Austeridad draconiana -

Los conservadores del Partido Popular (PP) de Rajoy acentuaron la política de austeridad iniciada por los socialistas en 2009. Aplicando severos recortes en el gasto público, subidas de impuestos y una congelación de salarios entre el funcionariado, aseguran haber ahorrado 150.000 millones de euros (165.000 millones de dólares) entre 2011 y 2014.

También se jactan de haber evitado un rescate económico global de España, similar al de Grecia o Portugal, y limitarlo a una ayuda europea de 41.300 millones de euros destinada al sector bancario.

- Vientos de recuperación -

Tras cinco años en recesión o estancamiento, la cuarta economía de la zona euro reanudó el crecimiento en 2014 con una expansión del 1,4% de su Producto Interior Bruto (PIB). Para 2015 pronostica una progresión del 3,3%, por encima de sus principales socios europeos.

Una reforma del mercado laboral en 2012 redujo los costes del despido para limitar la dualidad existente entre los contratos temporales y los indefinidos. Sectores como el automovilístico, que genera alrededor del 10% del PIB nacional, aceptaron salarios más bajos para los nuevos contratos o incluso semanas laborales de siete días.

Como resultado, el coste horario de la mano obra en el sector industrial y comercial en España era de 21 euros en el segundo trimestre de 2015, según el instituto de estudios económicos Rexecode, contra 36 euros en Francia y 34 en Alemania.

Así, las empresas españolas ganaron en competitividad en el mercado exterior y sus exportaciones crecieron en un cuarto desde 2007.

La tasa de desempleo decae tras alcanzar un máximo de 25,93% en el primer trimestre de 2014 y el consumo de las familias se activa. Es la demanda interior, tanto de hogares como de empresas, que tira del crecimiento, apoyada por los bajos tipos de interés del Banco Central Europeo.

Otros factores externos, como la caída del precio del petróleo y la depreciación del euro, apuntalaron esta recuperación.

- Asignaturas pendientes -

Para los economistas, España va por el buen camino pero está lejos de arreglar todos sus problemas. La tasa de desempleo en el tercer trimestre de 2015 era del 21,18% y numerosas personas ya renunciaron a encontrar trabajo.

"La calidad del empleo creado es cuestionable", afirman los analistas de Bankinter, y normalmente precario o a tiempo parcial. Es en el sector de los servicios, ayudado por el turismo (11% del PIB), donde se recuperaron más puestos de trabajo, muy por delante de la construcción o la industria.

Además, el número de desempleados solo se redujo en 436.000 personas en la legislatura de Mariano Rajoy hasta los 4,8 millones.

Y en cuanto al PIB, todavía no se ha recuperado la riqueza previa a la crisis: 1.058.000 millones de euros en 2014 contra 1.116.000 millones en 2008.

La deuda pública de España creció hasta el 99,3% del PIB en el tercer trimestre y la Comisión Europea no cree que Madrid pueda cumplir sus objetivos de deuda y déficit público este año.

Tampoco se resolvió el eterno problema del sistema educativo con una tasa de fracaso escolar del 22%, un récord dentro de la Unión Europea, y una falta de formación para reciclar a los desempleados.

AFP