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Una calle desierta y con edificios destruidos en la ciudad siria de Talbise, en la provincia de Homs, el 30 de septiembre de 2015

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Rusia revela en el curso de sus operaciones su estrategia en Siria, destinada a construir una fortaleza alrededor del presidente Bashar Al Asad, aplastando a los rebeldes más moderados y cerrando el espacio aéreo a las potencias occidentales.

"El objetivo es asegurar una zona alauita (la minoría religiosa de Asad) en el territorio de la 'Siria útil', oeste densamente poblado que concentra la industria y la agricultura, y dejar el este desértico al grupo Estado Islámico" (EI), sostiene Igor Sutyagin, experto militar del Royal United Services Institute (RUSI) de Londres.

Los aviones rusos bombardean a los grupos islamistas (Ahrar Al Cham, Frente Al Nosra...), que están en contacto directo con la zona controlada por Damasco, en el norte del país, y los enclaves rebeldes situados en el medio de ese territorio, entre Homs y Hama.

"Tratan de salvar la situación apoyando a las fuerzas de Asad y de sus aliados en el frente, y esperando quizá recuperar terreno", considera Michel Goya, historiador militar e investigador del instituto de Ciencias Políticas de París.

Las operaciones aéreas podrían ser completadas con una ofensiva terrestre del ejército sirio, apoyado por fuerzas del Hezbolá libanés, estima Sutyagin.

Las potencias occidentales reprochan a Rusia que ataca muy poco al EI en el este del país. "Los rusos atacan también al EI para justificarse, pero en realidad esa no es su prioridad", agrega Goya.

A diferencia de la coalición dirigida por Estados Unidos, que realiza bombardeos de gran altitud con aviones sumamente sofisticados, los rusos utilizan aviones de ataque a tierra Su-25 y helicópteros, que les permiten acciones cercanas al adversario.

Con sus doce Su-25 y 16 helicópteros de combate basado a pocos minutos solamente de la línea de frente de Latakia (oeste), Rusia dispone de una fuerza de ataque potente y flexible. Aunque el riesgo es grande para los pilotos.

"Son eficaces en el frente, es innegable", multiplicando las operaciones contra objetivos simples, móviles, para lo cual los aviones franceses y norteamericanos necesitan medios mucho más pesados y más caros, comenta Goya.

Esto explica el efecto masivo de los bombardeos rusos, que se suceden desde el 30 de septiembre. "Cuantitativamente, el balance es forzosamente más importante", acota el experto.

Los rusos y los sirios tienen también "menos escrúpulos respecto a los daños colaterales", cuando del lado occidental una gran parte del trabajo de información apunta a evaluar ese riesgo, e incluso se abandona una misión si el mismo resulta ser demasiado grande, sostiene.

Finalmente, el ejército ruso tiene acceso a las informaciones sirias, cuando los occidentales utilizan exclusivamente sus propios medios, imágenes de satélites y búsqueda electromagnética. Todas esas ventajas compensan las limitaciones de la aviación rusa, que despliega en Siria una mezcla de aparatos bastante antiguos (doce Su-25 y doce Su-24, concebidos en los años 60-70), y aviones de última generación (cuatro Su-30).

- Occidentales e israelíes fuera del cielo -

Los Su-24, de largo radio de acción, pueden bombardear hasta Raqa, bastión de la organización EI, pero no serán más eficaces que los aviones de la coalición dirigida por Estados Unidos, que ha bombardeado en un año 2.500 veces en Siria, señalan los expertos.

Al ocupar el cielo sirio y desplegar medios móviles de defensa antiaérea (Pantsir y Tor M1), Rusia instaura una zona de protección aérea ('no-fly zone') que refuerza la protección del régimen de Damasco.

"La coalición, los turcos y los israelíes están de facto excluidos del cielo" sirio, subraya Michel Goya.

El comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general Philip Breedlove, manifestó públicamente su preocupación por ello, recordando que Rusia había creado ya ese tipo de "burbuja" en el mar Negro tras haber anexado Crimea.

En los últimos días se han señalado incidentes entre aviones turcos y rusos, lo que aumenta la preocupación de los occidentales.

"El interés de todos es asegurar que no se produzca nada lamentable, especialmente en el actual contexto de 'relaciones frías' entre Occidente, la OTAN y Rusia", recalca Douglas Barrie, experto del International Institute for Strategic Studies (IISS) de Londres.

AFP