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El presidente de Toshiba, Satoshi Tsunakawa, en una rueda de prensa en la sede del grupo en Tokio, el 29 de marzo de 2017

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Westinghouse, la filial nuclear estadounidense del grupo japonés Toshiba, se declaró este miércoles en quiebra, anunciaron ambas compañías en un comunicado.

La compañía lanzó ante un tribunal de Nueva York el procedimiento para recurrir a la protección de la ley sobre quiebras de empresas.

"Hoy hemos tomado medidas para hacer frente a nuestros desafíos financieros, protegiendo al mismo tiempo nuestras actividades", declaró el presidente de Westinghouse, José Emeterio Gutiérrez, citado en el comunicado.

Un inversor no citado en el comunicado decidió aportar al grupo una financiación de 800 millones de dólares para hacer frente a esta fase de "restructuración estratégica", de la que espera "salir más fuerte".

Poco antes, la prensa japonesa informó de que el consejo de administración de Toshiba dio luz verde a la operación.

Tras el endurecimiento de la normativa consecuencia del accidente de Fukushima, Westinghouse calculó mal los riesgos de la construcción de centrales en Estados Unidos y sus costes se dispararon, arrastrando consigo al gigante japonés.

En este contexto, Toshiba anunció hace dos semanas que quiere deshacerse de sus actividades nucleares en el extranjero, incluyendo Westinghouse.

La compañía fue comprada por Toshiba hace diez años por un elevado precio de más de 4.000 millones de dólares.

Pese a deshacerse de su filial, Toshiba sigue teniendo graves problemas financieros y este miércoles anunció que teme una pérdida neta anual en este ejercicio de 1,01 billones de yenes (8.400 millones de euros, 9.150 millones de dólares), debido a costes financieros relacionados con la quiebra de Westinghouse.

AFP