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Un combatiente de una milicia siria venda los ojos a un presunto miembro del grupo Estado Islámico el pasado 15 de junio a las afueras de la ciudad de Manbij, al norte de Siria

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Los más optimistas predicen una derrota a corto plazo del grupo Estado Islámico (EI), una situación que puede fortalecer en Siria a Al Qaida, a través de su célula local, el Frente al Nosra.

"Hay que relativizar con mucha prudencia los éxitos, en realidad parciales, de las últimas semanas contra Dáesh" (acrónimo en árabe del grupo Estado Islámico) en Irak y en Siria, advierte Jean-Pierre Filiu, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París.

"Mientras no se apoye una alternativa árabe y suní creíble en Siria y en Irak, Dáesh seguirá manteniendo la mayor parte de sus posiciones e incluso podrá recuperar parte del terreno perdido, como se ha visto en el oeste de Palmira", estima este experto en Oriente Medio.

La hipótesis de un retroceso militar a gran escala de Dáesh todavía es lejana, pero en Siria es previsible porque "la influencia popular del EI es menor que en Irak, el verdadero corazón del califato de Al Bagdadi", afirma bajo anonimato un experto sirio.

- Deserciones -

Una derrota de envergadura, e incluso la pérdida de Raqa (capital del EI en el norte de Siria), no supondría el final de los yihadistas en el país.

Y es que en cuatro años de guerra, que han causado casi 280.000 muertos, el Frente al Nosra se impuso como punta de lanza de la rebelión contra el régimen y como rival del EI, al tiempo que se esmeraba en entenderse con otros grupos rebeldes islamistas, como los salafistas nacionalistas de Arhar al Sham.

"En una primera fase, muchos de los combatientes derrotados del EI —sirios y extranjeros— engrosarán las filas de Al Nosra", estima el analista sirio. "Luego Al Nosra capitalizará todavía un poco más la sensación de abandono de los sunitas en las regiones bajo su control en el noroeste de Siria", añade esta fuente.

A falta de unas negociaciones de paz serias, la población de estas zonas (Idlib, oeste de Alepo y una parte de la provincia de Latakia) sigue sin visos de solución política.

En su día a día continúa sufriendo los bombardeos aéreos rusos y del régimen, con la consiguiente muerte de civiles, entre ellos niños, bajo la indiferencia de la comunidad internacional.

"Todo lleva en la actualidad a radicalizar un poco más a estas poblaciones de las zonas rebeldes, que se sienten completamente abandonadas", lamenta el experto sirio.

Los rebeldes islamistas nacionalistas de Arhar al Sham, muy asentados a nivel local, constituyen la principal fuerza militar. Pero Al Nosra no ha parado en los últimos cuatro años de arraigarse y de aumentar en capacidad de ataque, destaca Charles Lister, investigador del Middle East institute, en un artículo reciente para la revista Foreign Policy.

- ¿Un emirato de Al Qaida? -

"Al Qaida tiene grandes aspiraciones en Siria" e intenta convertir este país en su nuevo bastión, como parte de una estrategia a largo plazo, con "el advenimiento de un emirato, primer Estado soberano de Al Qaida", según Lister.

Como anticipa una derrota del EI, la organización de Ayman al Zawahiri, atrincherada en los confines de Afganistán y Pakistán, envió, según parece, hace tres años a decenas de jerarcas a Siria.

Entre ellos figura, según Lister, el egipcio Saif al Adel, un veterano de la yihad y uno de los primeros compañeros de armas de Osama bin Laden. Estados Unidos ofrece por él una recompensa de cinco millones de dólares. No se ha confirmado su presencia en Siria.

El objetivo de Al Qaida: reforzar el liderazgo de Al Nosra, disipar las reticencias de los grupos rebeldes islamistas (por el momento opuestos en su mayoría a la creación de un emirato) y preparar el traslado desde Pakistán y Afganistán hasta Siria, enumera el investigador.

Al Qaida podría presentarse -añade- "como el movimiento yihadista más inteligente, el mejor estructurado, el más creíble", en contraste con el EI, todavía más extremista que él. Esta "estrategia puede despertar más simpatía en el mundo sunita", estima Lister.

En este contexto, la posible inclusión de Arhar al Sham o de otros grupos armados islamistas en la lista de organizaciones "terroristas", como parecen plantearse algunas potencias occidentales, "sería una catástrofe", afirma el analista sirio. "Porque precipitaría su alianza con Al Nosra, y acabaría arrojando a la población de las zonas rebeldes en brazos de Al Qaida".

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AFP