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Fotografía tomada el 5 de noviembre de 2015 en Harmondsworth, Reino Unido, que muestra un cartel con el lema 'Para la expansión de Heathrow'

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La construcción de una nueva pista de aterrizaje en Londres, que lleva ya 15 años sobre la mesa, vivió su último episodio con la decisión del Gobierno de David Cameron de no decidir nada hasta 2016, indignando a empresarios, ecologistas, y vecinos.

La capital británica cuenta con 5 aeropuertos -Heathrow, Gatwick, Luton, Stansted y City- que no dan abasto. Las dos opciones principales para la ampliación es construir una tercera pista en Heathrow o una segunda en Gatwick.

A principios de julio, una comisión independiente encargada de reflexionar sobre el futuro de los aeropuertos londinenses aconsejó construir una tercera pista en Heathrow, un dictamen que parecía definitivo y que ya no lo es tanto.

En juego hay intereses españoles, porque IAG, el consorcio de aerolíneas que reúne a la británica British Airways y las españolas Iberia y Vueling, tiene su principal base de operaciones en el aeropuerto de Heathrow, cuyo primer accionista es la empresa española Ferrovial.

Los críticos atribuyen a las elecciones municipales de mayo la decisión del Gobierno de retrasar el anuncio, con el fin de no perjudicar al candidato conservador Zac Goldsmith, un diputado que prometió oponerse a la ampliación del aeropuerto de Heathrow.

El Gobierno anunció el aplazamiento de su decisión el jueves y lo justificó por la necesidad de llevar a cabo nuevos estudios. "Debemos establecer el mejor dispositivo posible para limitar el impacto en los vecinos", dijo el ministro de Transportes, Patrick McLoughlin.

IAG se apresuró a amenazar con abandonar su gran base de operaciones en Heathrow y trasladarse a Madrid o Dublín.

"Retrasar más la decisión muestra lo que hemos dicho repetidamente y es que la política partidista tiene prioridad por encima de lo que es mejor para la economía", dijo Willie Walsh, consejero delegado de IAG, en una charla en el Aviation Club de Londres.

Walsh es partidario de que la pista se construya en Heathrow, pero no al precio que se está barajando porque este aeropuerto es ya demasiado caro para aerolíneas y pasajeros. "Si se va a construir en Heathrow, tiene que haber una revisión de los costes. Sólo el 1% de los 17.600 millones de libras es para la pista de aterrizaje y 800 millones son para el nuevo aparcamiento. Con razón Heathrow hace más dinero que cualquier otro aeropuerto del mundo", dijo.

- Los vecinos temen el ruido y la contaminación -

Heathrow es el primer aeropuerto de Europa en número de pasajeros, con más de 73 millones en 2014. Su primer accionista es la empresa española Ferrovial, que no quiso comentar el nuevo aplazamiento, a demanda de la AFP.

"Aplazar la decisión sobre una cuestión de una importancia crucial para la prosperidad futura de Reino Unido es profundamente decepcionante", lamentó Carolyn Fairbairn, directora de la Confederación de la Industria Británica (CBI), principal organización patronal del país.

La CBI calcula que cada año sin la nueva pista supondrá unas pérdidas de 5.300 millones de libras (7.320 de euros y 8.000 de dólares) anuales hasta 2030.

Pero los ecologistas y los vecinos de Heathrow, que está en medio de una zona muy poblada de Londres, no quieren oír ni hablar del asunto.

"No podemos construir nuevas pistas y luchar contra el cambio climático. Los científicos son categóricos en este punto", dijo a la AFP Rob Jones, de 26 años, uno de los 50 activistas que vive en el campamento contra la ampliación de Heathrow que se instaló al lado del aeropuerto hace cinco años.

"Ni hablar de permitirles destruir nuestras casas, dejar sin hogar potencialmente a 10.000 personas, envenenar nuestro aire y crear un ruido que molestará a una gran parte de Londres", dijo por su parte el diputado laborista John McDonnell, en una manifestación de vecinos contra la tercera pista.

AFP