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La carretera que une La Paz con la frontera con Chile bloqueada durante una huelga de mineros en Panduro, el 25 de agosto de 2016

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Una huelga de aduaneros chilenos causa un millonario daño económico comercial a Bolivia y es el reflejo de la dependencia de La Paz hacia los puertos en el océano Pacífico, en medio de un irresuelto y centenario diferendo marítimo bilateral.

Hace una semana los trabajadores chilenos comenzaron una huelga denunciando al gobierno de Michelle Bachelet de incumplir acuerdos firmados en años pasados, para aumentar la dotación del servicio a 2.300 funcionarios en 2018. La paralización disparó los reclamos bolivianos.

La principal protesta de Bolivia es que Chile incumple un tratado de libre tránsito de 1904 tras la guerra que los enfrentó en 1879. Desde ese entonces los bolivianos quedaron sin salida al mar, perdiendo 400 km de costa y 120.000 metros cuadrados de territorio, donde hoy se encuentra Chuquicamata, uno de los yacimientos de cobre más ricos del planeta.

"El impacto (por la huelga) es demasiado importante para el país, trasciende los 11 millones de dólares diarios", dijo a periodistas el presidente de la patronal Cámara Nacional de Comercio (CNC), Javier Hinojosa.

A la par, los sindicatos de transportistas también han señalado que este sector pierde por día unos 180.000 dólares, según el dirigente Erland Melgar, pues hay de 1.300 a 1.500 motorizados entre los dos países afectados por la huelga.

- Golpe a la economía -

Para medir la dimensión del movimiento comercial boliviano por puertos chilenos, el gerente general del privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, señala a la AFP que a 2016 las exportaciones por ese terminal fueron de unos 2.796 millones de dólares y las importaciones de 3.852 millones de dólares.

"Es un 56% en el caso de las exportaciones y en el caso de las importaciones el 46%" de los totales en los dos rubros, sin tomar en cuenta las ventas de gas natural a Argentina y Brasil, que no sale por territorio chileno, explica Rodríguez a la AFP.

Desde el sector político, el presidente Evo Morales cuestionó en los últimos días la huelga aduanera, al señalar que "Chile estanca nuestra economía" y que el "paro en Chile impide que exportemos nuestro estaño metálico a mercados de Estados Unidos y Alemania. Daña la producción y la economía nacional".

Empero desde Santiago, el canciller Heraldo Muñoz aseguró que hay normalidad en el tránsito de camiones y que su gobierno tomó medidas "extraordinarias", como enviar a puestos aduaneros a personal suplementario para facilitar el trabajo.

El jefe de la diplomacia chilena señaló que los reclamos de La Paz son "absolutamente infundados".

A este incidente le precede otro protagonizado por dos soldados y siete aduaneros bolivianos, detenidos en marzo pasado en Chile, bajo el cargo de robo de mercadería y portación de armas, lo que motivó que Bolivia emprenda una campaña por su liberación.

Como telón de fondo está el centenario reclamo de Bolivia por una salida al mar, que perdió en la guerra. La Paz llevó en 2013 este pedido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya y Santiago respondió el año pasado con otro litigio sobre el uso de las aguas fronterizas del Silala.

- Acabar con la excesiva dependencia -

Informes que maneja el gobierno boliviano señalan que la dependencia de los puertos chilenos y el enclaustramiento mismo, le genera una pérdida anual de entre el 2 y 3% de su Producto Interno Bruto, en los 132 años sin acceso al Pacífico.

"Depender de un solo país nos hace altamente dependientes y vulnerables, como estamos viendo con este paro" de aduaneros chilenos, dice Rodríguez, gerente del IBCE.

Aunque La Paz manejó en los últimos 30 años la alternativa de reorientar el comercio boliviano a los puertos de Ilo, Matarani y Moquegua, en el extremo sur de Perú, más fueron los deseos y las intenciones que los hechos, debido a los elevados costos que demandaría esa iniciativa.

Rodríguez recuerda que Bolivia tiene otro camino para sus exportaciones, como la hidrovía por Brasil y Paraguay, que desemboca en el Río de la Plata.

El gobierno de Morales también impulsa la vía férrea de este a oeste, para unir el Pacífico con el Atlántico, involucrando territorios peruanos y brasileños, pero Brasil ha mantenido una posición equidistante con esa idea.

La visión de Bolivia es dejar su dependencia de un país con el que mantiene históricas diferencias.

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