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Vista de una planta de ensamblaje del fabricante aeronáutico Bombardier en Querétaro, México, el 21 de octubre de 2010

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La industria aeroespacial de México espera convertirse en una de las 10 mayores del mundo hacia 2020, pese a la incertidumbre sobre el futuro del libre comercio en América del Norte.

Con un crecimiento explosivo de sus exportaciones, que casi se triplicaron de 2.522 millones de dólares en 2009 a más de 7.000 millones el año pasado, la industria aún es pequeña respecto al total de la economía pero gana presencia como proveedora de componentes, que representa 80% del negocio.

Entre 2010 y 2016, el crecimiento promedio de la industria fue del 15% y hasta el primer trimestre de este año equivale a 19.323 millones de dólares.

Sus actores, unas 330 empresas, buscan adaptarse a un sector de vanguardia e integrarse con rapidez y bajos costos a las cadenas de proveeduría mundial.

"Los primeros tres años sufrí", confiesa a la AFP Arturo Ávila, de 51 años y director de Altaser Aerospace, empresa mexicana nacida en el norteño estado de Chihuahua en 2012 y que fabrica componentes de aeronaves para clientes como General Electric o Spirit Aerosystems.

El empresario relata que un viejo colega, ejecutivo de la canadiense Bombardier, sonrió compasivamente al rechazarlo como proveedor, exigiéndole más ventas y una sólida cartera de clientes.

"Necesitas humildad para entender que es una industria dura, que hay que ganarse la confianza", agrega Ávila, cuya firma cuenta hoy con pedidos asegurados hasta el 2034 y planes para una nueva planta en Hermosillo (norte), elevando su personal a 500 empleados.

Al igual que Bombardier, jugadores globales como Zodiac Aerospace, Safran Group, Airbus o Textron Aviation operan en México y han detonado la expansión.

- TLCAN no les quita el sueño -

La industria, que incluye también labores de mantenimiento, diseño y servicio para aviación comercial y militar, prevé exportar 12.000 millones de dólares en 2020.

Firmas como Altaser compiten por abastecer cadenas globales de suministros contra regiones más avanzadas como Asia.

Gigantes como Boeing y Airbus ubican la demanda mundial de aviones para los próximos 20 años entre 35.000 y 41.000 unidades, un desafío para la industria mexicana.

"Las cadenas de suministro actuales están topadas (saturadas), entonces hay oportunidad para proveedores que tengan capacidades para fabricar componentes", dijo a la AFP, Xavier Hurtado, miembro de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial, FEMIA.

De cara a este potencial, México ha avanzado en consolidar clusters aeroespaciales estatales, programas gubernamentales de apoyo y formación profesional.

Ante tal expectativa, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que ha sido clave para la industria y cuya segunda ronda culmina este martes en la capital mexicana, se antoja inoportuna.

Las exportaciones del sector a Estados Unidos representaron 81,3% del total en 2015, mientras que 6,6% se dirigieron a Canadá. Ambos países aportaron además 81% de los 2.100 millones de dólares de inversión extranjera en el sector entre 1999 y 2015.

Pese a ello, sus representantes coinciden en que el acuerdo no está en el centro de su actual problemática.

Consideran más bien que certificar mejores prácticas, estandarizar procesos y cumplir compromisos con sus clientes son temas donde deben "tomar acción y mejorar" en lugar de fijarse en cosas tan abstractas como el NAFTA (sigla en inglés del TLCAN), agregó Hurtado.

Aún en el peor escenario de una renegociación fallida del TLCAN, empresarios como Ávila creen que los negocios podrían reajustarse, sumar algunos costos, pero continuar como siempre.

"No es algo que nos quite el sueño", asegura.

- Crear para crecer -

A juicio de grandes de la industria, México no debe contentarse con solo ser proveedor de componentes.

Rubén Tauste, director de compras de Airbus para Norteamérica, insta a empresarios y gobierno a invertir más en investigación y desarrollo y ser capaces de crear productos más sofisticados, como motores o sistemas de control de vuelo, "de principio a fin".

"Conseguir que México sea independiente, que sea capaz de hacer su propio producto, que no beba siempre de la herencia que viene de Europa, de Estados Unidos, de Canadá, sino que sean capaces de completar el ciclo de producción", dijo a la AFP.

Tauste, que tiene proveedores en seis estados mexicanos, destacó la calidad de la aeroestructura, los arneses y los cables fabricados por empresas mexicanas.

Otras virtudes son su conveniente mano de obra, sus políticas de innovación y la influencia positiva que permea desde Estados Unidos, país que se perfila a ser el más competitivo para la industria en 2020.

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AFP