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Una empleada pasa el 17 de octubre de 2012 junto a un escaparate del centro de diseño El Hangar, del grupo textil Mango, situado en la localidad barcelonesa de Palau-Solita i Plegamans

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Más allá del éxito de Zara, la industria textil española empieza a recuperarse de una grave crisis que destruyó un tercio de las empresas del sector en menos de diez años.

El grupo Inditex, propietario de Zara y otras siete marcas como Massimo Dutti y Stradivarius, sumó más de 3.000 millones de euros de beneficio en 2016, superando ampliamente a su principal rival, el sueco H&M.

Gracias a este coloso, inventor del método 'fast-fashion' -que consiste en renovar muy rápidamente las colecciones-, pero también de la mano de los grupos Desigual y Mango, España tiene un papel clave en el sector a nivel mundial. Casi un 3% de su PIB proviene de él.

Sin embargo, la industria textil española es apenas la quinta en Europa en volumen de negocio, por detrás de Italia, Alemania, Reino Unido y Francia, según la federación profesional Texfor.

El número de esas empresas, fabricantes de tejidos, fibras y accesorios tales como botones, que luego emplean las marcas para confeccionar sus prendas, cayó en un tercio desde 2008, según Texfor.

Al igual que en otros países occidentales, la causa de ello está en la feroz competencia de las subcontratas asiáticas, a las que se han dirigido las marcas españolas para fabricar a más bajo coste. Igualmente pesó la crisis económica mundial iniciada en 2008, que se hizo sentir en el consumo.

La caída tuvo también un tercer factor: la falta de innovación y de adaptación a las exigencias de un mercado donde las evoluciones son vertiginosas, apunta Antonio Valdivia, profesor de Estrategia y Marketing en la escuela de comercio EAE.

Y es que muchos en el sector tienen todavía "una mentalidad de industriales y no de empresarios", asegura.

La tendencia negativa se invirtió en 2016, cuando por primera vez desde 2008 dejó de caer el número de empresas textiles españolas, estabilizándose en unas 3.500.

El vigoroso crecimiento de la economía española (3,2% en 2016, el doble que la media de la eurozona) ha coincidido con una transformación del sector que ha llevado a desaparecer las sociedades menos competitivas.

- Valor añadido -

"Han sobrevivido las que han sido capaces de recolocar su cartera de pedidos y de volcarse más hacia el exterior", además de responder más rápido a las demandas de los muchos clientes, explica Manuel Díaz, presidente del Consejo Intertextil Español (CIE), la patronal del sector.

El pasado año, las exportaciones aumentaron un 7% y en la actualidad representan el 60% del volumen de negocios de esta industria.

Detrás de eso se esconden fenómenos paradójicos. Por ejemplo, empresas que exportan tejidos brutos a Marruecos (primer destino de las exportaciones textiles españolas) para que las fábricas de allí confeccionen las prendas destinadas a las grandes marcas.

En los últimos años, grupos como Inditex o Mango prescindieron en buena medida de los proveedores españoles.

Últimamente "han aumentado su cuota de participación" en España, aunque "creemos que (dicha cuota) debería ser mucho mayor", observa Manuel Díaz.

Inditex dijo, por su lado, que ha incrementado en casi un 9% su número de proveedores españoles desde 2012. Aunque esa cifra no incluye sólo a empresas textiles, sino también a fabricantes de otros bienes, como por ejemplo muebles.

Para los expertos, la estrategia internacional de los grandes grupos españoles ha empujado también a las pequeñas y medianas empresas a modernizarse y privilegiar actividades de alto valor añadido.

"Yo prefiero 50 personas haciendo diseño gráfico de alto nivel a 50 personas cosiendo camisetas", señala Frederic Sabrià, profesor en la escuela de comercio IESE.

Las empresas se han diversificado también fuera de los productos destinados a la moda y se han puesto a fabricar tejidos "técnicos" para sectores como la industria automotriz, la agricultura o el deporte.

Dichos tejidos, dotados de un mayor valor añadido, representan ya el 60% de la producción de las empresas textiles españolas, explica Andrés Borao, secretario general de Texfor.

Por otro lado, en un contexto de caída del desempleo, las empresas del sector contrataron a casi 45.000 personas en 2016, un 3,7% más que el año anterior. Y al contrario que en otros sectores, en un país que tiene el récord europeo en contratos precarios, "en su mayoría son contratos indefinidos", se congratula Borao.

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AFP