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El ganador de las primarias de la izquierda francesa de cara a las elecciones presidenciales, Benoit Hamon, el 29 de enero de 2017 en su cuartel de campaña en París

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Con su candidato presidencial designado, los socialistas franceses tienen menos de tres meses para cerrar filas frente a una extrema derecha en ascenso y una derecha tambaleante por un reciente escándalo de François Fillon.

Benoît Hamon, crítico con el giro liberal del gobierno socialista, se alzó el domingo como el candidato del partido gobernante para las elecciones presidenciales de abril frente al ex primer ministro de origen español Manuel Valls.

Este representante del ala izquierda del PS tiene ante sí la ardua tarea de federar a un partido fragmentado que, según todos los sondeos, tiene pocas posibilidades de seguir al mando del país tras el impopular mandato del todavía presidente, François Hollande, quien, hundido en las encuestas, renunció a presentarse a la reelección.

La ultraderechista Marine Le Pen, el conservador François Fillon y el centrista Emmanuel Macron aparecen, a 80 días de los comicios presidenciales, como los que más opciones tienen para llegar al Elíseo.

Fillon, que hasta hace unos días aparecía como el claro favorito, se encuentra, según las últimas encuestas, codo a codo con Macron, un rostro nuevo en la política francesa de 39 años que rechaza las viejas etiquetas de izquierda y derecha.

El candidato conservador, que promete un duro programa de recortes sociales, perdió el primer puesto en los sondeos tras las sospechas de un presunto empleo ficticio de su esposa como su asistente parlamentaria, por el que habría cobrado medio millón de euros.

A este caso, que está siendo investigado por la fiscalía nacional financiera, se suma una acusación de desvío de dinero de fondos públicos cuando era senador.

- ¿Fuga de electores socialistas? -

En su primer discurso como candidato presidencial designado, Benoît Hamon lanzó un llamado a la unidad de la fragmentada izquierda y tendió la mano a la izquierda de Jean-Luc Mélenchon, apoyado por los comunistas, y al candidato ecologista Yannick Jadot para "construir una mayoría gubernamental".

Más allá de federar a la izquierda, el primer desafío de Hamon será unir a su propio partido, debilitado tras el choque entre dos corrientes profundamente antagónicas en las primarias socialistas, sobre todo en cuanto a la concepción del trabajo y el laicismo.

"No podré defender su programa, pero seré leal porque hay reglas para las primarias", había anunciado el viernes Valls, presagiando su derrota.

El fracaso del ex primer ministro de Hollande, que se presentaba como el abanderado de una izquierda "realista" frente al programa "utópico" de Hamon, podría beneficiar a Emmanuel Macron, cuya línea "progresista" es más cercana a la de Valls que a la del nuevo líder de los socialistas.

"Es evidente que una parte del electorado decepcionado de Valls va a apoyar ahora a Macron", afirmó este lunes el sociólogo Jean-Pierre Le Goff, autor de un libro titulado '¿La izquierda en plena agonía?'

Varios diputados socialistas del ala derecha del partido habían declarado abiertamente que apoyarían a Macron en caso de que Valls saliera derrotado.

Las ideas de Hamon, que denuncia la "búsqueda incesante de crecimiento económico", propone reducir la jornada laboral en un mundo en plena revolución digital y se preocupa más por la "deuda ecológica que de la reducción del déficit presupuestario" no seducen a todos los socialistas.

Macron, ministro estrella de Hollande y antiguo banquero de negocios que se lanzó a la carrera por la presidencia a finales de noviembre tras dejar el gobierno socialista, atrae a miles de personas a sus mítines y ha recibido el apoyo de varias figuras políticas.

Muchos lo ven como "un hombre de renovación y, sobre todo, como el mejor escudo contra la derecha y la extrema derecha", señaló el diario de izquierda Libération este lunes.

Su progreso continuo en las encuestas muestra que es él quien, junto con Marine Le Pen, son los que más se han beneficiado de las divisiones de la izquierda y de las acusaciones contra François Fillon.

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AFP