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La acusada Beate Zschaepe (i), junto a su abogado, Mathias Grasel, mientras esperan a que se reanude su juicio por presunta participación en asesinatos y atentados racistas, el 12 de septiembre de 2017 en Múnich, en el sur de Alemania

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La justicia alemana pidió este martes cadena perpetua contra la única superviviente de un grupúsculo neonazi de tres personas, acusado de crímenes racistas, en un caso que conmocionó profundamente al país y reflejó carencias policiales.

Se trata de uno de los mayores juicios de la posguerra en Alemania. La fiscalía descartó que la acusada Beate Zschaepe, que niega su participación en los crímenes, pueda beneficiarse de una pena más clemente.

El representante de la fiscalía, Herbert Diemer, calificó a la acusada, de 42 años, de personaje "frio y calculador para el que la vida humana no tiene ningún papel".

Zschaepe empezó a ser juzgada en mayo de 2013 por su presunta participación en una serie de diez asesinatos racistas y dos atentados con explosivos contra comunidades extranjeras entre los años 2000 y 2007.

También está acusada de haber participado en la misma época en una quincena de atracos llevados a cabo por un grupúsculo llamado Clandestinidad Nacional Socialista (NSU), cuyos otros dos miembros eran Uwe Mundlos y Uwe Boehnhardt.

En 2011, los dos hombres fueron hallados muertos por disparos en el momento en que la policía se disponía a detenerlos. La policía piensa que ambos pudieron suicidarse o que uno de ellos mató a su cómplice antes de dispararse a sí mismo. En esa época tenían 38 y 34 años.

Zschaepe vivió varios años escondida junto a Mundlos y Boehnhardt, quienes asesinaron a ocho personas de origen turco, a un migrante griego y a una policía.

Aunque, según el fiscal, esta mujer no disparó a nadie, sí compartía la visión "fanática" de sus dos cómplices y su voluntad de propagar el terror entre las personas de origen extranjero en Alemania.

- La pista neonazi -

El caso conmocionó profundamente a Alemania, ya que el grupúsculo pudo mantenerse activo de forma impune durante años, lo que reveló los fallos de los servicios internos de inteligencia.

Las autoridades fueron muy criticadas ya que la pista xenófoba y neonazi fue explorada muy tardíamente por los investigadores, que durante mucho tiempo rehusaron vincular entre sí los diferentes asesinatos.

En septiembre 2016, Beate Zschaepe, originaria de la antigua Alemania comunista, huérfana de padre, rompió su silencio tras más de tres años de juicio y aseguró "ya no tener simpatía por la ideología nacionalsocialista".

"Ya no juzgo a la gente en función de sus opiniones, sino en función de su forma de actuar", afirmó.

Zschaepe, que vivió 14 años en la clandestinidad, dijo que era una mera acompañante pasiva y que los dos hombres prepararon sus actos y los llevaron a cabo por sí solos.

Otros cuatro neonazis comparecen junto a ella, sospechosos de haber proporcionado ayuda logística al trío. La sentencia no se pronunciará antes de varios meses.

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AFP