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La líder del Partido Conservador en Escocia, Ruth Davidson, hace campaña puerta a puerta para las elecciones generales el 29 de mayo de 2017 en Alva

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Circula un chiste por Escocia que dice que hay más osos panda en el zoo de Glasgow -dos- que diputados conservadores escoceses en el Parlamento británico -uno-.

Para poder seguir explicándolo tras las elecciones del 8 de junio, habrá que comprar muchos más osos. Ese es el objetivo de Ruth Davidson.

La líder del Partido Conservador en la región del norte ha sacado a los 'tories' del ostracismo para convertirlos en una fuerza capaz de arañarle diputados al hegemónico Partido Nacional Escocés (SNP).

"En Escocia hay mucho más que el SNP", dijo Davidson a la AFP, en un alto de su campaña en las bucólicas colinas de Perthshire, tras fotografiarse en lo alto de su vehículo todo terreno.

La jovialidad de Davidson con la prensa -no le asusta posar montada en un tanque, o sobre un búfalo, o aparecer en programas de humor- han hecho de ella una de las figuras más carismáticas de la política escocesa.

Si en las pasadas elecciones, en mayo de 2015, el SNP logró 56 escaños en el Parlamento británico -todos menos 3 de los que hay en juego en Escocia-, algunos sondeos prevén que los conservadores consigan hasta 12 el 8 de junio.

El ascenso conservador en Escocia, acompañado de un triunfo nacional, fortalecería la oposición de la primera ministra, Theresa May, a un nuevo referéndum de independencia.

Escocia rechazó la independencia por el 55% al 45% en el primer plebiscito, celebrado en septiembre de 2014. Pero lejos de debilitarse, el independentista SNP subió como la espuma.

El ascenso del SNP parece haber realineado la política escocesa en dos campos, el independentista y el unionista -en el pasado, la izquierda y la derecha-, y los conservadores podrían salir beneficiados de ello, en detrimento de unos laboristas que no encuentran su lugar en el nuevo terreno de juego.

- Rompiendo moldes -

Davidson, de 38 años, es una de las tres mujeres líderes de partidos en Escocia, junto a Nicola Sturgeon, del SNP, y Kezia Dugdale, del Partido Laborista.

"Cuando era pequeña, las dos cosas personas más importantes en el país eran la reina y Margaret Thatcher, por eso pensé que las mujeres podían hacer cualquier cosa", explicó Davidson.

"Mi primer recuerdo político es probablemente la dimisión de Margaret Thatcher", en 1990 (Davidson tenía 10 años), explicó. "Cuando la mejor amiga de mi madre nos dijo que la había sustituido John Major, le pregunté si era posible que un hombre fuera primer ministro", recordó.

Davidson está comprometida con su novia, la irlandesa Jen Wilson, y defiende activamente los derechos de los homosexuales.

"Retrasamos la boda un poco, pero acabaremos celebrándola", explicó.

El pasado verano, Davidson fue invitada a Irlanda del Norte, la única parte de Reino Unido que no acepta todavía el matrimonio homosexual, para dar un discurso con ocasión de la fiesta del orgullo gay.

"Creo que era la única unionista protestante unida a una católica irlandesa que pudieron encontrar para defender el matrimonio homosexual", aseguró.

- 'Podemos ganar de nuevo' -

Davidson votó por primera vez en 1997, el año en que el Nuevo Laborismo de Tony Blair acabó con 18 años de Gobierno conservador.

"Vi cómo cayeron cada uno de los escaños conservadores en Escocia. He esperado el regreso durante mucho tiempo", explicó.

"Si este es finalmente el momento, la espera habrá sido dura", sentenció.

Davidson fue elegida líder del Partido Conservador en Escocia en 2011.

En 2016, cimentó su posición al llevar al partido a la segunda posición en las elecciones al Parlamento escocés, logrando 30 de los 129 escaños, por detrás de los 63 del SNP, pero siete más que los laboristas.

"Siempre dije que podíamos ganar de nuevo como conservadores y eso es lo que hemos hecho", afirmó.

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