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Bernie Sanders (izq), Hillary Clinton y Martin O’Malley guardan unos momentos de silencio por las víctimas de los atentados de París, durante el debate celebrado en la noche del sábado 14 de noviembre en la ciudad estadounidense Des Moines (Iowa)

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La lucha global contra grupos armados radicales ocupó un lugar central el sábado en el debate entre precandidatos a la presidencia de EEUU por el Partido Demócrata, en el que Hillary Clinton pidió un frente unido contra los yihadistas, un día después de los atentados de París.

El debate se inició con un momento de silencio en homenaje a las víctimas de los ataques que dejaron al menos 129 muertos en la capital francesa y que conmovieron a todo el mundo.

"Tenemos que decidirnos a unir a todo el mundo para arrancar de raíz la ideología radical yihadista, que motiva a organizaciones como el Estado Islámico", dijo Clinton durante el segundo debate entre aspirantes demócratas a la Casa Blanca en las elecciones presidenciales de 2016.

"Nuestras oraciones están con los franceses este día, pero eso no es suficiente", dijo Clinton en sus declaraciones iniciales, al tiempo que el senador Bernie Sanders apuntó: "Estamos todos en estado de 'shock' y asqueados con lo que hemos visto en París".

Los precandidatos habían acordado que el debate estaría centrado en cuestiones económicas, pero desde el comienzo se tornó evidente que los ataques en París serían un tema central.

- El EI "debe ser derrotado" -

Clinton defendió que la derrota de grupos como el Estado Islámico requiere el soporte de Washington a quienes están en la línea de frente, pero añadió que EEUU no puede ser el agente único. "Esta no puede ser una lucha estadounidense, aunque el liderazgo de EEUU es esencial", apuntó.

Sin embargo, Clinton destacó que EEUU "no está en guerra contra el Islam". "Estamos en guerra contra el extremismo violento", precisó, para añadir que el grupo Estado Islámico "no puede ser contenido, tiene que ser derrotado".

En cambio, el tercer precandidato demócrata, el exgobernador de Maryland Martin O'Malley, terció en la discusión para disentir abiertamente con Clinton sobre el papel de EEUU.

"Ésta es, sí, una lucha de EEUU. Este país muestra lo mejor de sí cuando se planta frente a las maldades del mundo. Pero no puede ser una lucha únicamente de EEUU", señaló.

- Costo del voto por Irak -

En esta discusión, Sanders y O'Malley criticaron abiertamente a Clinton por haber votado, cuando era senadora, a favor de la guerra en Irak, por las consecuencias desestabilizadoras que esa decisión tuvo para toda la región del Medio Oriente.

Deste entonces "Libia es un caos, Siria es un caos, Irak es un caos, Afganistán es un caos. Nosotros tenemos el mayor poderío militar pero no somos muy buenos en anticipar las amenazas y apreciar lo difícli que es construir democracias estables", dijo O'Malley.

Por su parte, Sanders dijo que "la desastrosa invasión a Irak, algo a lo que me opuse firmemente, desarregló la región por completo y condujo al crecimiento de Al Qaida y a ISIS".

La guerra en Irak, dijo "fue uno de los peores errores de política exterior en la historia moderna de EEUU".

De igual modo, Sanders y O'Malley también criticaron abiertamente a Clinton por defender un plan que no consideran suficientemete duro contra Wall Street. Ese plan es un "té aguado", ironizó O'Malley.

A apenas 79 días del primer capítulo de las primarias, en Iowa, Clinton sigue como firme favorita entre los demócratas, y la intención de voto que recibe continúa subiendo desde septiembre, para alcanzar el nivel actual del 54%. Sanders aparece con poco más de 33% de los apoyos, al tiempo que O'Malley conseguía antes de este debate del 3% al 5%.

Este debate entre aspirantes demócratas fue el primero con apenas tres precandidatos, ya que en el último mes pusieron fin a sus campañas el gobernador de Rhode Island, Lincoln Chaffe, y el senador Jim Webb, aunque este último aún considera la posibilidad de relanzarse como independiente, sin nexos con el partido.

AFP