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La mayoría de los argelinos da la espalda al referéndum constitucional

Un argelino vota en el referéndum constitucional en un colegio electoral de Argel, el 1 de noviembre de 2020 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 01 noviembre 2020 - 10:45
(AFP)

La mayoría de los electores argelinos dieron la espalda el domingo al referéndum sobre la reforma constitucional, con el que las autoridades quieren pasar página del movimiento de protesta popular Hirak, pero que tuvo una participación muy baja.

La participación, el factor más importante en una votación boicoteada por la oposición, solo fue del 23,7%, anunció el domingo por la noche Mohamed Charfi, presidente de la Autoridad Nacional Independiente de las Elecciones (ANIE).

Esta abstención masiva no solo representa el nivel de participación más bajo en una votación importante en la historia democrática de Argelia, sino que supone un fracaso para el régimen y las autoridades que impulsaron el referéndum.

En las elecciones presidenciales del 12 de diciembre, también boicoteadas por el movimiento de protesta, la participación fue del 39,93 %, hasta entonces la más baja de todos los comicios presidenciales pluralistas de la historia del país.

Un periodista de la AFP asistió al recuento en dos colegios electorales en la capital Argel, en los que la participación fue de solo el 11,5% y el 12,5% respectivamente.

Ante una población totalmente indiferente, nadie duda de la victoria del sí, tras una campaña en la que los partidarios del no ni siquiera pudieron celebrar mítines.

El referéndum del domingo también estuvo marcado por la ausencia de su principal impulsor, el presidente Abdelmadjid Tebboune, hospitalizado en el extranjero, aunque su mujer votó por él mediante un poder.

En un mensaje difundido el sábado por la noche por la agencia oficial APS, Tebboune aseguró que "el pueblo argelino acudirá, de nuevo, a esta cita con la historia (...) para instaurar una nueva era y realizar las aspiraciones de nuestro pueblo para un Estado fuerte, moderno y democrático".

La fecha del referéndum no se eligió al azar: el 1 de noviembre marca el aniversario del comienzo de la Guerra de Independencia contra la potencia colonial francesa (1954-1962).

Tebboune, de 74 años, se encuentra en Alemania desde el miércoles donde fue trasladado para someterse a "exámenes médicos" tras la aparición de casos sospechosos de covid-19 en personas de su entorno. Su estado es "estable y no es preocupante", según la presidencia.

- "Cambio de fachada" -

Desde su investidura, Tebboune se comprometió a reformar la Constitución de 1996, tendiendo la mano a los manifestantes de Hirak. Con ello, considera cumplidas las reivindicaciones del movimiento.

Pero estos últimos rechazaron "en el fondo y la forma" un texto que ven como un "cambio de fachada" cuando ellos lo que reclaman es un "cambio de régimen" y llamaron al boicot de la consulta.

El pueblo argelino "se levantó por la democracia, no por un enésimo régimen presidencialista árabe", explicó a la AFP Ghalem, de 40 años, un profesor residente en Sidi Bel Abbès, noroeste del país.

Surgido en febrero de 2019 por el hartazgo de los argelinos opuestos a un quinto mandato del presidente Abdelaziz Buteflika, el Hirak reclama un "desmantelamiento del sistema" que rige en Argelia desde 1962.

Buteflika dimitió en abril de 2019 pero el sistema sigue ahí.

De hecho, la nueva Ley Fundamental hace hincapié en una serie de derechos y libertades para satisfacer las aspiraciones de los "hirakistas", pero mantiene lo esencial de un régimen presidencial.

"Nada ha cambiado, seguimos en un régimen ultrapresidencialista", constata el constitucionalista Massensen Cherbi.

Casi veinte meses después del estallido de las protestas, el referéndum constituye un test para un Hirak debilitado por la represión diaria y la interrupción de las manifestaciones debido a la crisis sanitaria.

Este domingo se produjeron varias detenciones de manifestantes en Argel y en Tizi Uzu (norte), según el Comité Nacional para la Liberación de los Detenidos (CNLD).

Unas 90 personas, entre activistas, blogueros y periodistas, están en la cárcel por hechos relacionados con las protestas, la mayoría por publicaciones en Facebook, según el CNLD.

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