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Unos diputados de la oposición muestran unos carteles con las leyendas "Vergüenza del PSD" y "Abajo el PSD", en alusión al Partido Socialdemócrata, durante una moción de censura contra el primer ministro rumano el 21 de junio de 2017 en Bucarest

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La mayoría de izquierdas que gobierna Rumanía adoptó este miércoles una moción de censura contra su primer ministro, Sorin Grindeanu, que llevaba menos de seis meses en el cargo, en un contexto de lucha de poder en el Partido Socialdemócrata (PSD).

La moción de censura, iniciada por el líder del PSD, Liviu Dragnea, se adoptó con los votos de 241 de los 464 parlamentarios. Diez diputados votaron en contra y la oposición de centroderecha se abstuvo.

"Queremos detener a un Gobierno que no ha respetado el programa y las promesas de la campaña", declaró antes de la votación Dragnea, artífice de la victoria del PSD en las legislativas de diciembre. "Dejar que las cosas sigan de la misma forma nos habría llevado al fracaso", añadió.

Grindeanu consideró, por su parte, "incomprensible" la presentación de una moción de censura contra un Gobierno que "ha trabajado bien".

"Existe el riesgo de una vuelta al pasado, a la época de antes de 1989" -el año de la caída del régimen comunista de Nicolae Ceausescu-, dijo en referencia al estilo autoritario de Dragnea.

El presidente rumano, Klaus Iohannis (centroderecha), convocó a los partidos políticos el próximo lunes con el propósito de designar a un nuevo primer ministro.

Dragnea tuvo que renunciar en diciembre a ocupar el cargo de primer ministro, debido a una condena a dos años de cárcel en suspenso por fraude electoral. Pero nunca ocultó su voluntad de seguir dirigiendo el país entre bastidores.

Según varios analistas, el deterioro de las relaciones entre el líder del PSD y su exaliado Sorin Grindeanu se debe a las reticiencias de este último a apoyar el cambio de la legislación anticorrupción que desea Dragnea.

A primeros de año, un intento de modificar el código penal para despenalizar diversos delitos de corrupción provocó unas manifestaciones sin precedentes en Rumanía desde la caída del régimen comunista y el PSD tuvo que renunciar a su proyecto.

AFP