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El presidente francés, Emmanuel Macron, sale de un avión Falcon 8X durante su visita al salón aeronáutico de Le Bourget, al norte de París, el 19 de junio de 2017

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El movimiento centrista del presidente Emmanuel Macron saboreaba este lunes la victoria conseguida la víspera en las elecciones legislativas, que transforma el paisaje político en Francia y le deja vía libre para implementar sus reformas socioliberales.

Aunque su triunfo fue menos abrumador de lo que los sondeos pronosticaban, La República en Marcha (LREM) de Macron y su aliado centrista MoDem obtuvieron 350 escaños en la Asamblea Nacional, muy por encima de la mayoría absoluta de 289.

El presidente más joven de la historia de Francia, de 39 años, firma así la derrota de los dos grandes partidos históricos de derecha e izquierda que gobernaron en las últimas décadas y pone en marcha una profunda renovación en la Asamblea Nacional con la entrada de una nueva generación de diputados.

Obtiene además una de las mayorías más amplias en la historia de Francia desde la fundación de la Quinta República en 1958, que le allana el camino para implementar su paquete de reformas con el que pretende liberalizar la economía para impulsar el empleo, reforzar las medidas de seguridad contra el terrorismo y profundizar la integración europea.

Sin embargo, su triunfo se vio opacado por una abstención récord del 57%, que según los analistas se explica por la sensación de que la suerte ya estaba echada y un hartazgo generalizado tras una larga secuencia electoral que comenzó en noviembre con las primarias de la derecha.

"Con la abstención, los electores dicen que se mantienen distantes respecto a las elecciones, dicen 'sí, hoy somos favorables a la renovación, pero no hemos entendido necesariamente el proyecto de renovación de Emmanuel Macron", sostuvo Jean-Daniel Lévy, del instituto Harris Interactive.

- Le Pen a la Asamblea -

LREM diezmó a los socialistas y derrotó a los conservadores, mientras que el ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen, a quien Macron venció en la segunda vuelta de las presidenciales el 7 de mayo, tuvo otra noche agridulce.

Marine Le Pen fue elegida por primera vez diputada en Francia tras imponerse en su bastión de Hénin-Beaumont (norte), pero a nivel nacional su partido quedó lejos de los objetivos impuestos, al alcanzar ocho escaños, insuficientes para constituir un grupo en la Asamblea.

"No contamos hoy con un grupo parlamentario, pero no quiere decir que mañana no tengamos uno (...) No pierdo de vista el objetivo de poder formar en los próximos meses un grupo en la Asamblea Nacional", señaló este lunes la líder antiinmigración en una conferencia de prensa.

El partido conservador Los Republicanos obtuvo 112 diputados, de los cuales una parte está dispuesta a apoyar al partido de Macron.

Los socialistas perdieron la mayoría y acabaron por los suelos con 30 escaños tras el impopular gobierno de François Hollande, marcado por el desempleo y los atentados yihadistas.

Por su parte, el movimiento de izquierda radical Francia Insumisa del tribuno Jean-Luc Mélenchon, cosechó, junto al Partido Comunista, 27 escaños.

Aunque este resultado es inferior al que esperaba Mélenchon, quien fue uno de los inesperados protagonistas de las elecciones presidenciales de mayo, supera los pronósticos de las encuestas.

La nueva Asamblea Nacional empezará sus sesiones el 27 de junio y su metamorfosis saltará a la vista: la mitad de los nuevos diputados no han ocupado nunca cargos electos y proceden de la sociedad civil.

Habrá además más jóvenes con un promedio de edad que cayó de más de cinco años (54 años en 2012 a 48 años en 2017) y más mujeres (224 frente a 155 en 2012, un récord).

"Hace un año, nadie habría imaginado una renovación política semejante", se felicitó el primer ministro, Edouard Philippe. Como marca la tradición, Philippe presentará la dimisión de su gobierno. Se le encomendará la formación de otro, con una posible remodelación "limitada".

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