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Un cartel que pide que se denuncie el sabotaje de conductos petroleros en Warri, en el Delta de Nigeria, el 10 de junio 2016. El grupo Vengadores del Delta del Níger anunció un alto el fuego, pero la esperanza de paz se diluye con más grupos armados

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Pese a que el grupo rebelde Vengadores del Delta del Níger (NDA) han aceptado negociar con el Gobierno de Abuya, la paz en el sur petrolero de Nigeria parece aún lejana, dada la existencia de una multitud de grupos armados que se niegan a dialogar.

Los ataques de los NDA, sofisticados y estratégicos, eran los más importantes y mediáticos, pero estos rebeldes no son los únicos activos en el terreno: Reformados de Egbesu (el dios de la guerra de la etnia mayoritaria local, los Ijaw), Fuerzas Unidas de Liberación del Delta del Níger, Militantes de la Revolución del Delta, Militantes por un Mandato de Justicia sobre las Tierras Verdes del Delta del Níger... y la lista continúa.

Según las fuerzas de seguridad desplegadas en la región, los NDA solo serían responsables de la mitad de los ataques a las instalaciones petrolíferas de los últimos meses.

"El 50% de los sabotajes están directamente ligados a los llamados Vengadores del Delta, Pero hemos comprobado que en los últimos tres meses han emergido otros grupos que también son responsables de ataques", explicó a AFP un oficial desde la capital petrolera de Warri.

"En los últimos tres meses, los NDA han reivindicado seis ataques, pero hemos registrado 16 atribuidos a militantes en los estados de Bayelsa y del Delta", confirmó un alto responsable de la seguridad nacional en Warri.

La pasada semana, el ministro del Petróleo anunció que, desde enero, 1.600 oleoductos habían sufrido sabotajes. En la mayoría de casos, se trata de los propios habitantes de la región, sin que se reivindiquen de ningún grupo armado.

Estos ataques son responsables de la caída del 21% de la producción de petróleo desde principios de año, según cifras de la OPEP de julio, en un Estado que obtiene el 70% de sus ingresos del oro negro. Así, Nigeria ha perdido su puesto de primer exportador de crudo del continente africano, lugar que ahora ostenta Angola.

- 'Simulacro' de tregua -

"Ahora hay bastantes más grupos (que los NDA) a los que sentar en la mesa (de negociaciones) para encontrar la paz", admitía el ministro Emmanuel Ibe Kachikwu. Y por el momento, la mayoría rechazan negociar con el Gobierno nigeriano.

"Este simulacro de cese el fuego no es más que una forma de sacar dinero que esos chicos de los Vengadores se repartirán", reaccionó el lunes el portavoz de otro grupo, Militantes por un Mandato de Justicia sobre las Tierras Verdes del Delta del Níger (NDGJM).

"Los NDGJM continuarán su campaña contra los intereses petroleros de Nigeria hasta que el gobierno federal actúe por el bien de nuestro pueblo", insistió Aldo Agbalaja.

Cada grupo depende de una comunidad, de una etnia o de una región específica del Delta, pero todos reclaman una mejor redistribución del maná petrolero y una atribución más justa de las concesiones.

"Los problemas fundamentales de propiedad de los recursos y de su gestión jamás han sido resueltos", explicaba Eric Omare, representante del grupo comunitario Consejo de Jóvenes Ijaw.

En 2009, el Gobierno puso en marcha un programa de amnistía con los rebeldes del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND), la insurgencia histórica de la región.

A cambio de deponer las armas, los rebeldes empezaron a recibir una asignación mensual y a beneficiarse de formación y bolsas de empleo.

Sin embargo, el presidente Muhammadu Buhari, musulmán del norte del país, anunció el año pasado, pocos meses después de llegar al poder, que cerraría el programa emprendido por su predecesor, Goodluck Jonathan, cristiano y del sur, por falta de recursos.

Ante la reanudación de los ataques dio marcha atrás, pero con la proliferación de grupos armados cada vez se hace más difícil encontrar una solución permanente para la crisis.

Negociar con los Vengadores podría ser incluso contraproducente, según Dolapo Oni, analista financiero de Ecobank.

"Si el gobierno les ofrece dinero como hizo el anterior ejecutivo con el MEND, podría incluso aumentar la inestabilidad", explica, aventurando la aparición de nuevos conflictos entre los distintos grupos. "Los sabotajes podrían continuar por venganza".

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AFP