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Decenas de refugiados se agolpan en unas vallas en el campo de Gaziantep, Turquía, junto a la frontera con Siria, el 23 de abril de 2016

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La nacionalización de los sirios refugiados en Turquía, planteada por el presidente turco, responde según varios analistas a un cálculo de Recep Tayyip Erdogan, que espera obtener con ello un rédito político y económico.

Desde que comenzó el conflicto sirio, en 2011, unos 2,7 millones de ciudadanos de este país han encontrado refugio en la vecina Turquía.

Sólo el 10% vive en campamentos junto a la frontera y el resto, donde hay gente de todas las categorías sociales, trata de integrarse en la sociedad turca y el mercado laboral. Jurídicamente, Turquía no los considera refugiados, sino 'invitados'.

Para Mohamed Nizar Bitar, un sirio que llegó a Turquía hace cinco años, la propuesta es "una excelente noticia, ya que de todas formas nos vamos a quedar aquí".

Bitar regenta tres restaurantes en Estambul, donde da trabajo a decenas de sirios. "Esa medida mejoraría considerablemente las condiciones de vida de mis compatriotas", dice entusiasmado.

Varios especialistas consideran, no obstante, que la propuesta tiene mucho de oportunista por parte del presidente.

Para Aykan Erdemir, investigador en la Fundación para la Defensa de las Democracias, "el anuncio del presidente Erdogan no revela ninguna sensibilidad respecto a la difícil situación" de los refugiados, sino que "se percibe ampliamente como una nueva estratagema al servicio de sus ambiciones personales".

Erdogan busca nuevos apoyos para garantizarle a su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamo-conservador) una mayoría de dos tercios en el Parlamento, tras haber perdido el voto de los kurdos.

En ese sentido, ve en esos cientos de miles de refugiados "un vivero de electores", apunta Marc Pierini, analista en la Fundación Carnegie Europa.

"Para ellos, que en algunos casos han llegado apenas con una mochila en la espalda, Erdogan es un padre que les ha devuelto su dignidad y les permite disponer de un documento de identidad temporal y de atención médica gratuita", explica.

En caso de que la mayoría de sirios nacionalizados turcos vote por él, Erdogan podría "obtener una mayoría aplastante con la que enmendar la Constitución y/o ganar un referendo sobre el sistema presidencial" que quiere instaurar en reemplazo del actual régimen parlamentario, añade Erdemir.

Más allá de esto, el mandatario podría mejorar la imagen de su nación ante la comunidad internacional, "consagrando Turquía como un país de emigración", precisamente cuando la Unión Europea tiene tantos problemas para integrar a los inmigrantes llegados a su territorio, abunda Jean Marcou, profesor en el Instituto de Ciencias Políticas de Grenoble (Francia).

Por otro lado, "el hecho de naturalizar a los refugiados sirios le permitiría a Ankara entrar en una fase de estabilización, encontrar nuevos apoyos y reposicionarse en Oriente Medio", con la normalización la semana pasada de sus relaciones con Israel, prosigue Marcou.

- La xenofobia, al acecho -

A nivel nacional, Turquía también ganaría si los refugiados sirios se integran plenamente en el mercado laboral, señala Aykan Erdemir.

"Durante mucho tiempo, el país ha presumido de tener una población joven. No obstante, esta 'ventana demográfica de oportunidades' está llegando a su fin", observa. "La integración de los refugiados sirios podría estimular la economía turca", actualmente en apuros, añade.

"Eso requerirá la aplicación de un plan socioeconómico", capaz de garantizar a esos refugiados "formaciones y programas de integración", destaca el investigador, temeroso de que Erdogan "no sea del todo consciente de la complejidad de la tarea".

Tanto es así que el dirigente "corre el riesgo de transformar un acuerdo ganador para Turquía y los refugiados sirios en una medida con la que ambas partes saldrían perdiendo".

Erdemir agrega también que "el sorprendente anuncio de Erdogan ha provocado una importante reacción contra los refugiados y una retórica xenófoba".

En las redes sociales, muchos usuarios se preguntaban sobre la pertinencia del proyecto, en particular en Twitter, donde está circulando el elocuente hasthag #ülkemdeSuriyeliistemiyorum (#NoQuieroSiriosEnMiPaís).

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AFP