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El presidente interino de Brasil, Michel Temer, en Brasilia el 31 de mayo de 2016

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La OCDE agravó este miércoles su previsión de recesión en Brasil debido a "profundas divisiones políticas", alejando la perspectiva de una reversión de la crisis bajo el gobierno que reemplazó a la presidenta Dilma Rousseff, suspendida de su cargo.

Según el informe trimestral de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el PIB brasileño se contraerá un 4,3% este año y un 1,7% en 2017. En febrero, la proyección era de una caída del PIB de 4% en 2016 y de un crecimiento nulo (0%) el año próximo.

"Profundas divisiones políticas han reducido las posibilidades de cualquier impulso notorio en la política de reformas a corto plazo", señala el informe de la OCDE, un club de 34 democracias con economías abiertas y en su gran mayoría ricas.

"En nuestro escenario de base, la situación política seguirá siendo de gran incertidumbre durante el periodo de nuestras proyecciones y los niveles de confianza continuarán siendo bajos", explica la nota de la entidad con sede en París.

Estas previsiones presentan un fuerte contraste con la encuesta Focus sobre expectativas de los operadores del mercado, publicadas por el banco central de Brasil. En la encuesta de esta semana, la estimación promedio era de una recesión de 3,81% del PIB para este año, con una mejora respecto al -3,89% de un mes atrás, y de un crecimiento económico de 0,55% en 2017.

En 2015, el PIB brasileño se hundió un 3,8%. Con la contracción de este año, la mayor economía latinoamericana enfrenta su peor recesión desde hace casi un siglo.

La recesión se potencia con una grave crisis política, que llevó al Senado a abrirle el 12 de mayo un juicio político a Rousseff por presunta manipulación de las cuentas públicas. La mandataria fue suspendida de su cargo y reemplazada por su vicepresidente, Michel Temer, quien se fijó como prioridad restablecer las deterioradas cuentas públicas mediante un fuerte ajuste fiscal.

Pero las dificultades se acumulan para llevar a cabo reformas que en muchos casos requieren de una modificación de la Constitución, en un ambiente enrarecido además por un vendaval de denuncias de corrupción que ya forzaron la renuncia de dos importantes ministros del gobierno interino de Temer.

El Senado debe decidir en un plazo máximo de 180 días si destituye a Rousseff. En ese caso, Temer completaría su mandato, hasta fines de 2018.

"El juicio de 'impeachment' está en marcha y un gobierno interino se ha formado, pero la incertidumbre política y la inestabilidad parecen destinadas a durar", afirma la OCDE.

"En este momento, en Brasil la política lo domina todo, y sobre todo la economía", dijo a AFP Jens Arnold, jefe de la oficina de la OCDE para Brasil y Portugal. "En el nuevo gobierno hay muchas propuestas de reformas recomendadas por la OCDE, pero el gran desafío es implantarlas", agregó.

Temer obtuvo la semana pasada una victoria importante, al conseguir que el Congreso le autorizara a aumentar considerablemente los gastos públicos, para darle aire a un país agobiado por un déficit que llegó en 2015 a un 1,88% del PIB.

El camino sigue sin embargo lleno de obstáculos, según la OCDE. "Brasil tiene todo el potencial para crecer, pero necesita consenso político" para lograrlo y "ese no es nuestro escenario de base", señaló Arnold.

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AFP