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Fuerzas de seguridad israelíes montan guardia cerca de fieles musulmanes palestinos que rezan afuera de la Puerta de los Leones, entrada principal a la mezquita de Al-Aqsa, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 24 de julio de 2017, en protesta por nuevas medidas de seguridad

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Naciones Unidas advirtió el lunes que la crisis a raíz de las nuevas medidas de seguridad israelíes en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén debe ser resuelta antes del viernes, ante el peligro de una escalada de la violencia.

"El peligro en el terreno se incrementará si entramos en otro ciclo de oraciones (musulmán) del viernes sin una resolución a la crisis actual", advirtió el emisario de la ONU para Oriente Medio, Nickolay Maldenov, tras una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU.

La crisis también fue tratada por teléfono por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el rey Abdalá II de Jordania, un día después de un incidente en la embajada de Israel en Ammán en el que un jordano murió un israelí resultó gravemente herido.

Estados Unidos envió este lunes a Israel al alto consejero del presidente estadounidense, Donald Trump, Jason Greenblatt, para tratar de rebajar las tensiones en la zona, en aumento a raíz de las medidas de seguridad que Israel decidió imponer en la explanada de las Mezquitas, que los judíos denominan Monte del Templo, ubicada en Jerusalén Este.

Israel instaló detectores de metales en las entradas del complejo, que alberga la mezquita Al Aqsa y la Cúpula de la Roca, después de que dos policías israelíes murieran en un ataque el pasado 14 de julio.

Pero Israel justifica su decisión alegando que los atacantes habían escondido sus armas en la explanada y que salieron de allí antes de atacar a los policías.

Desde entonces, los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad israelíes dejaron cinco palestinos muertos y decenas de heridos en Jerusalén Este y en Cisjordania, donde tres israelíes fueron asesinados por un palestino en una colonia.

- 'Importancia crucial' -

Los palestinos interpretaron esta medida como un movimiento de Israel para reforzar su control sobre el lugar, del que controla los accesos, y modificar el statu quo en vigor desde hace décadas, según el cual los judíos solo pueden acceder a ciertas horas y no pueden rezar allí.

"Es de crucial importancia que el statu quo sea preservado en Jerusalén", señaló Mladenov en Nueva York, que explicó haber instado a los miembros del Consejo de Seguridad a usar su influencia sobre Israel y sobre los palestinos para desactivar la crisis.

Antes de esta reunión, el embajador israelí en Naciones Unidas afirmó que el objetivo de su país era el de "calmar la situación" permitiendo el acceso al lugar santo, pero también el de "mantener la seguridad en este importante lugar".

El domingo, responsables israelíes dijeron mostrarse dispuestos a una modificación del polémico dispositivo.

Por su parte, el embajador palestino, Riyad Mansur, acusó a Israel de "poner obstáculos en el camino de los fieles" musulmanes.

Según él, el Consejo de Seguridad -que debe reunirse una vez más el martes para tratar el conflicto árabeisraelí- debe exigir la retirada de los detectores de metales "en su totalidad y sin condiciones".

El presidente turco Recep, Tayyip Erdogan, mostró su enfado el fin de semana por las medidas de seguridad israelíes, a las que había calificado de insulto al mundo musulmán, y este lunes acusó a Israel de violar el derecho internacional.

El jefe de la liga árabe, Ahmed Abul Gheit, acusó también el domingo a Israel de "jugar con fuego".

- 'Atmósfera de cooperación'-

Jordania, país que custodia los lugares sagrados musulmanes en Jerusalén, insistía en interrogar al guardia de seguridad de la embajada de Israel en Ammán, que según fuentes israelíes mató a tiros a un atacante jordano el domingo por la noche, matando a la vez a otro jordano, al parecer por accidente.

Israel insistió en que el guardia goza de inmunidad diplomática y estaba solicitando el regreso a casa.

En una conversación telefónica con Benjamín Netanyahu, el rey Abdalá II reiteró la exigencia de Jordania de que Israel retire todas las recientes medidas de seguridad en la Explanada de las Mezquitas, según un comunicado oficial jordano.

Jordania es el país que custodia los lugares sagrados musulmanes en Jerusalén.

El rey reiteró la "necesidad de encontrar una solución inmediata y eliminar las razones que provocaron la crisis en curso en la Explanada de las Mezquitas", según el comunicado.

Los dos líderes mantuvieron una conversación previa el 16 de julio, dos días después del mortal tiroteo en el lugar.

El jefe del servicio de seguridad interior israelí (Shin Bet), Nadav Argaman, se desplazó el lunes a Ammán para gestionar la situación, indicó el Shin Bet.

Según la oficina de Netanyahu, las negociaciones con Ammán se desarrollaron en una "atmósfera de cooperación" y "Jordania no pidió que el regreso del guardia (a Israel) esté condicionado a la retirada de los detectores de metales en el Monte del Templo".

Este lunes, la policía israelí comunicó además que un palestino apuñaló a un árabe israelí en las afueras de Tel Aviv, antes de ser detenido.

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AFP