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Este bombardeo sobre Jan Sheijun mató al menos a 83 personas -entre ellas, 28 niños y 23 mujeres- e hirió a casi 300, afirman los investigadores

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Investigadores de la ONU responsabilizaron por primera vez este miércoles al gobierno de Siria por el ataque con gas sarín en la localidad de Jan Sheijun, que el 4 de abril dejó decenas de muertos, acusando a Damasco de "crímenes de guerra".

Según el 14º informe de la Comisión de Investigación de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Siria, "el 4 de abril, en el marco de una campaña aérea (...) las fuerzas aéreas sirias utilizaron gas sarín".

Este bombardeo sobre Jan Sheijun, localidad situada en la provincia de Idlib (norte) controlada por la oposición, mató al menos a 83 personas -entre ellas 28 niños y 23 mujeres- e hirió a casi 300, afirman los investigadores.

La oenegé Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) había dicho previamente que al menos 87 personas, incluidos 30 menores, perdieron la vida en este ataque, que provocó una gran ola de indignación internacional y el primer bombardeo de Washington contra el régimen de Damasco.

Los investigadores rechazaron el argumento defendido por Siria y su aliada Rusia, según el cual los ataques aéreos alcanzaron un almacén donde se guardaban municiones químicas.

"Por el contrario, todas las pruebas disponibles permiten concluir que existen motivos razonables para creer que las fuerzas aéreas lanzaron una bomba que dispersó gas sarín", escriben, subrayando que la utilización de armas químicas está prohibida por el derecho internacional humanitario.

"La utilización de gas sarín en Jan Sheijun el 4 de abril por las fuerzas aéreas sirias constituye (un) crimen de guerra", concluyen.

El informe asegura además que las fuerzas sirias llevaron a cabo al menos otros 23 ataques químicos entre marzo de 2013 y julio de 2017.

Siria había anunciado a mediados de agosto que cooperaría con los expertos internacionales para demostrar que no estuvo implicada. Y asegura que ya no posee armas químicas a raíz de un acuerdo de 2013 por el cual se comprometió a entregar su arsenal de este tipo.

- Juzgar a los responsables -

Esta Comisión, creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2011, nunca obtuvo autorización de Damasco para visitar Siria, pero los investigadores recogieron miles de testimonios de víctimas, documentos y fotos tomadas por satélites.

"Sólo las fuerzas sirias utilizan" el tipo de aviones que perpetraron el ataque, asegura el informe, según el cual un bombardero Su-22 realizó cuatro ataques aéreos sobre Jan Sheijun hacia las 06H45 del 4 de abril.

"La Comisión identificó tres de las bombas como probablemente OFAB-100-120 y otra como una bomba química", precisa.

El informe, que cubre el periodo del 1 de marzo al 7 de julio, también determinó que las fuerzas gubernamentales sirias realizaron ataque químicos en al menos otras tres ocasiones desde marzo -en Idlib, Hamah y Ghuta- utilizando cloro.

La Comisión de Investigación de la ONU no es la única que analiza el bombardeo. Otra comisión conjunta de Naciones Unidas y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) indaga también sobre lo ocurrido.

A finales de junio, la OPAQ confirmó que se había utilizado gas sarín durante el ataque en Jan Sheijun, sin designar no obstante a los responsables. La organización denunció intensas presiones sobre sus investigadores.

Pese a recopilar información sobre decenas de posibles crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, los trabajos de la Comisión de Investigación de la ONU, encargada de detallar las atrocidades de un conflicto en el que desde 2011 han muerto más de 330.000 personas, no han conducido todavía a ninguna acción judicial.

"Tanto el Consejo de Seguridad de la ONU como la OPAQ deberían tomar medidas concretas para incrementar la presión sobre el gobierno sirio para poner fin al uso de armas químicas y para juzgar a los responsables", reaccionó este miércoles la ONG Human Rights Watch (HRW).

Pero Moscú, principal apoyo del presidente sirio, Bashar Al Asad, denunció que el informe era "chapucero, propagandístico y no profesional o imparcial".

"A pesar de las alegaciones profundas e incluso algunos expertos científicos, es muy superficial, uno se da cuenta al leerlo", declaró el responsable para la proliferación de armas en el ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Mijail Ulyanov, a la agencia Interfax.

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AFP