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Foto de archivo del emisario de la ONU en Oriente Medio, Nickolay Mladenov, en su primera visita a los territorios palestinos, el 30 de abril de 2015

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Naciones Unidas advirtió el viernes que una crisis energética en la Franja de Gaza estaba afectando severamente el suministro de agua potable y los servicios de salud, y podría generar nuevos brotes de violencia.

El emisario de la ONU en Oriente Medio, Nickolay Mladenov, advirtió al Consejo de Seguridad que Israel, la Autoridad Palestina y el movimiento Hamas, que dirige la Franja de Gaza, "tienen la obligación de asegurar el bienestar de los residentes de Gaza".

Una planta que genera 30% de la electricidad de Gaza dejó de funcionar el 16 de abril luego de una disputa por impuestos al combustible entre la Autoridad Palestina con autoridad en Cisjordania y Hamas.

Los palestinos también decidieron limitar las compras de electricidad a Israel, una decisión que podría reducir la disponibilidad de energía en Gaza en otro 30%.

Actualmente, la mayoría de los palestinos que viven en Gaza reciben alrededor de cuatro horas de electricidad por día.

Los hospitales han sido forzados a posponer cirugías y las plantas de desalinización funcionan a 15% de su capacidad.

Y debido a que muchas plantas de tratamiento no funcionan, 100.000 metros cúbicos de aguas negras son arrojadas cada día al Mediterráneo, lo que Mladenov llamó "un desastre ambiental".

"¿Cuánto tiempo creen que esta situación se puede mantener si las horas diarias de electricidad se reducen a solo dos?", preguntó Mladenov al Consejo, hablando por teleconferencia desde Jerusalén. ¿Quién pagará el precio de la violencia que se desatará?

AFP

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