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Unos refugiados y migrantes sirios esperan en el paso de Oncupinar, en la frontera turca, para regresar a Siria, el 9 de febrero de 2016

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Naciones Unidas instó este martes a Turquía a abrir su frontera a las decenas de miles de civiles que abarrotan los campos de desplazados en el norte de Siria tras huir de una ofensiva del régimen sirio contra los rebeldes en Alepo (norte).

Por tercera vez en menos de una semana, Estados Unidos urgió a Rusia, que ayuda militarmente al régimen, a poner fin a sus ataques aéreos en la provincia de Alepo, a dos días de una conferencia internacional en Múnich consagrada al conflicto.

A pesar de los llamamientos de la comunidad internacional, Ankara mantiene cerrado el puesto fronterizo de Oncupinar, el único paso accesible entre el norte de la provincia de Alepo y Turquía.

"Pedimos a Turquía que abra su frontera a todos los civiles de Siria que huyen del peligro", declaró un portavoz de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), William Spindler.

"La prioridad y la mejor respuesta humanitaria es que los bombardeos cesen y que la frontera se abra para dejar pasar a las personas que quieran cruzar y permitir que las provisiones entren" a la región de Alepo, declaró por su parte Stephen O'Brien, jefe de operaciones humanitarias de la ONU.

La guerra en Siria, iniciada en marzo de 2011 tras la represión de manifestaciones pacíficas, ha dejado más de 260.000 muertos desde entonces y ha obligado a abandonar sus hogares a más de la mitad de la población.

Según Naciones Unidas, unos 31.000 sirios, un 80% de ellos mujeres y niños, han huido de la región de Alepo desde que el régimen, con el apoyo de la aviación rusa, del Hezbolá libanés y de milicias, lanzara una ofensiva el 1 de febrero.

Desde entonces, las fuerzas progubernamentales han retomado varios sectores en el norte de la provincia de Alepo y han asediado a los rebeldes en los barrios orientales de la ciudad homónima.

- Campos abarrotados -

Los campos de desplazados se encuentran actualmente abarrotados y "no hay plazas suficientes para acoger a todas las familias", explicó Ahmad al Mohamad, de Médicos Sin Fronteras (MSF).

En la localidad de Azaz, a cinco kilómetros de la frontera, familias enteras no tienen más remedio que dormir a la intemperie o en tiendas con capacidad para siete personas, pero en las que duermen hasta 20.

"La mayoría de las familias han huido, llevándose sólo la ropa que llevaban puesta", asegura Mohamad.

Turquía abre únicamente el paso fronterizo de Oncupinar para los heridos y enfermos, así como para dejar pasar los convoyes de ayuda.

Aunque ya acoge en su suelo a más de 2,5 millones de refugiados sirios, Turquía teme una nueva llegada de hasta 600.000 personas.

El objetivo de las autoridades es, por ello, "mantener al otro lado de las fronteras turcas esta ola de migrantes y proporcionarles los servicios necesarios allí donde están", dijo el lunes el viceprimer ministro Numan Kurtulmus.

Para el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, los bombardeos rusos son los responsables del aumento del número de refugiados que buscan llegar a una Europa sumida en plena crisis de migrantes.

Los ministros de Defensa de la Unión Europea estudiarán el miércoles en Bruselas una eventual participación de la OTAN en el control de las costas turcas.

- 'No hay comunidad internacional' -

El secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, intentará también en Bruselas fortalecer la coalición contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que aprovechó la guerra en el país entre régimen y rebeldes para hacerse con el control de parte del territorio.

En Damasco, un suicida del EI hizo explotar este martes un coche bomba frente a un club de la policía, matando a nueve personas, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Desde la intervención de la aviación rusa en septiembre de 2015, los rebeldes retrocedieron en varias regiones, especialmente en la provincia de Alepo.

El Ejército se encuentra únicamente a 20 kilómetros de la frontera turca y avanza hacia Tall Rifaat, uno de los tres últimos feudos rebeldes, peor armados que el Ejército regular y que abandonan algunas zonas para minimizar sus bajas.

La estrategia del régimen es "cerrar la frontera turca para privar a los rebeldes del apoyo logístico", señala Fabrice Balanche, especialista de Siria. Turquía apoya a los rebeldes.

En este complejo conflicto, además de los muertos, los refugiados y los desplazados, más de un millón de sirios viven en unas cincuenta localidades sitiadas principalmente por el régimen, según las ONG.

Mahmud Turki, un refugiado herido y trasladado a Turquía, resume la exasperación de los sirios frente a la pasividad mundial.

"No hay comunidad internacional, tampoco ONU (...) Las oenegés son una mentira, el Consejo de Seguridad es una mentira" y el presidente ruso, Vladimir Putin, un "asesino de niños", aseguró Turki.

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AFP