Los exjerarcas guerrilleros se juegan mucho este domingo en las legislativas de Kosovo, un país que dirigen desde que declararon la independencia en 2008, aunque la oposición del país está determinada a expulsarlos del poder.

El presidente, Hashim Thaçi, era el dirigente político de los combatientes independentistas albaneses que participaron en la guerra contra las fuerzas serbias (1998-1999, 13.000 muertos); el primer ministro saliente, Ramush Haradinaj, alias "Rambo", era uno de los jefes del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) y Kadri Veseli, cabeza de lista del PDK, el principal de los "partidos de la guerra", es el exjefe del poderoso servicio de inteligencia.

Durante su mandato, no lograron alcanzar la normalización con Serbia, para disgusto de la Unión Europea, preocupada por la persistencia de este foco de inestabilidad de dos décadas, tras el último de los conflictos que llevaron a la desintegración de Yugoslavia.

Belgrado rechaza la independencia proclamada por su otrora provincia, mayoritariamente poblada de albaneses, y acusa a los "comandantes", sobre todo a Hashim Thaçi y Ramush Haradinaj, de ser criminales de guerra. Las relaciones entre ambos gobiernos son pésimas y están marcadas por momentos de tensión esporádicos.

En 2013, se firmó un acuerdo auspiciado por la UE pero este sigue sin aplicarse en gran parte, y los diálogos están en punto muerto.

Los serbios de Kosovo, de los que habría unos 120.000, elegirán a sus diez diputados, pero su lealtad sigue estando con Belgrado y no con Pristina.

Con el apoyo de China y, sobre todo, de Rusia, Serbia cerró las puertas de la ONU a Kosovo, cuya soberanía sigue sin estar reconocida por varias decenas de países.

- Corrupción y clientelismo -

Para muchos kosovares, eso no es lo más grave. Al entusiasmo de la proclamación de la independencia le sucedió la apatía de un día a día difícil.

Según el gobierno estadounidense, su principal apoyo, Kosovo es el segundo lugar más pobre de Europa. La corrupción, el clientelismo y el nepotismo siguen siendo norma. El desempleo afecta a un tercio de la población y asfixia los sueños de una juventud numerosa, proclive a imitar a cientos de miles de conciudadanos que emigraron a Alemania y Suiza, mayoritariamente.

Los "partidos de la guerra" pueden contar con su electorado tradicional: los excombatientes, los empleados de las administraciones o los habitantes de los feudos de los "comandantes". Adem Zeneli, de 67 años, un veterano de Drenica (oeste), región del presidente Thaçi, quiere que los "libertadores" mantengan las riendas. "Estuvieron dispuestos a sacrificar su vida, demostrando el amor por su país", afirma.

Pero entre los jóvenes, principalmente en las ciudades, el descontento es palpable. "No podemos justificar la crisis política y económica, el presidente un país corrupto que está en manos de la mafia", sostiene Vedat Gashi, un vecino de Pristina, de 26 años y sin empleo.

- Posible coalición de los opositores -

Hashim Thaçi, cuyo mandato expira en 2021, no está implicado directamente en los comicios, pero una derrota del PDK debilitaría su posición, según los analistas.

Los candidatos de centro-derecha y de la izquierda nacionalista, Vjosa Osamani y Albin Kurti, anunciaron que, en caso de victoria, lo dejarían al margen de las conversaciones con Belgrado. El segundo, un viejo adversario suyo, incluso exigiría su dimisión.

Vjosa Osmani, una jurista de 37 años, aspira a convertirse en la primera ministra de un país muy patriarcal. El segundo es un veterano de la política kosovar, líder carismático de la izquierda nacionalista, ahora convertido oficialmente a la socialdemocracia.

Ambos comparten el deseo de deshacerse de los "comandantes", lo que podría bastar para convencerlos de formar una coalición, una posibilidad que no descartan.

De momento, no se publicaron sondeos fiables pero, según el analista político independiente Sheptim Gashi, "nunca fue más probable" que ahora una derrota de los "comandantes". "La década desde la independencia será la del crimen organizado y la corrupción, no la del establecimiento de un Estado", mientras que los electores exigen "educación, un sistema de salud y empleos", señala.

"No existen garantías" de que la oposición aporte todo eso, "pero parece que los ciudadanos están dispuestos a darles una oportunidad", considera Gashi.

Cerca de 1,9 millones de electores, incluyendo a los cientos de miles de kosovares que emigraron, están llamados a las urnas este domingo de 05H00 a 17H00 GMT.

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